Imagen: Día H. Wikimedia Commons

Somos animales de rutinas, al menos la gran mayoría de nosotros. Cuando abrimos los ojos a primera hora de la mañana llevamos a cabo una serie de pautas mecanizadas, y entre ellas es muy posible que para muchos una sea conducir. ¿Qué pasaría si una mañana tu Gobierno decide que debes modificar por completo esa rutina? Esto fue lo que ocurrió el 3 de septiembre de 1967 en Suecia. Eran las 5 de la mañana y todo el mundo debía pasar a conducir por la derecha.

Se trata de uno de los últimos ejemplos que tenemos en la historia de este tipo. Un caos como podemos imaginar. En primer lugar porque el conductor pasa a crear un nuevo mapa mental de los espacios ya conocidos, esas carreteras por las que ha pasado toda la vida ahora se verán desde una perspectiva/paisaje contraria, al igual que las señales. Al problema hay que sumarle la manera en la que decides realizar el cambio. ¿Qué hora es preferible? ¿Cómo inculcar la nueva norma? O incluso peor, ¿qué pasa con aquellos que no se hayan enterado?

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Todo esto ocurrió en ese fecha señalada, un día conocido en el tiempo como el día H (Dagen H) o su nombre en sueco Högertrafikomläggningen (el cambio de circulación del tráfico a la derecha). Así que antes de llegar a esa caótica fecha y para entender un poco mejor a qué se debió un cambió que afectaría tanto a los ciudadanos, vamos a ver cual es la razón de que en el planeta unos conduzcan por la derecha y otros por la izquierda.

Historia de dos direcciones

Imagen: En rojo países que conducen por la derecha, azul por la izquierda. Wikimedia Commons

Cuando hablamos de circulación por la derecha o por la izquierda hablamos de las regulaciones que requieren todo el tráfico bidireccional, que a menos que se diga lo contrario, significa que los conductores deberán mantener la conducción por la izquierda o la derecha respectivamente. Se calcula que en la actualidad en torno a un 65% de la población mundial vive en países con circulación por la derecha y el 35% restante en países con circulación por la izquierda. En términos de carreteras el 90% de las distancias de las rutas en el mundo son de tráfico a la derecha y el 10% a la izquierda. ¿A qué se debe esta diferencia?

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Contrario a lo que pudiera parecer, la regla predominante donde parece que el mundo se ha decantado por el sentido de la derecha es relativamente reciente. Y es que la primera evidencia que tenemos fue encontrada en 1998, momento en el que un grupo de arqueólogos dio con un camino del antiguo Imperio Romano. Se trataba de una cantera romana en buenas condiciones en Swinton (Inglaterra) e indicaba que hacían uso del sentido por la izquierda. No se sabe la razón de que los romanos eligieran esa lado, aunque es muy probable que la respuesta sea parecida a la que llevó a esta práctica hasta la Eda Media.

Durante este período los caminos no eran siempre muy seguros para los propios viajeros, razón de peso para llevar a cabo dos sentidos contrarios con los que ver de frente a todo aquel que se acerque por un camino. Los historiadores piensan que se adoptó la regla de la izquierda por una razón (razón por la que los zurdos no estarán del todo de acuerdo): cuando uno va en caballo, si va por el lado izquierdo y de frente viene un posible enemigo, resultaba más sencillo desenfundar un arma (generalmente adjunta al lado izquierdo) y utilizarla con la mano derecha mientras tomamos el control de las riendas con la mano izquierda. De esta forma también se piensa que si en el camino nos encontramos con un conocido, podríamos saludarlo de manera natural con la mano derecha.

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Esta regla de la izquierda se hizo tan popular que llegados al 1300 DC el Papa Bonifacio VIII decretó que todos los peregrinos que se dirigieran a Roma desde cualquier punto debían respetar siempre la dirección por la izquierda a lo largo del viaje. Esto hizo que se popularizara la regla al mundo occidental hasta finales de 1700.

El cambio llegaría en el siglo XVIII. En Estados Unidos por ejemplo se produce debido al uso masivo de carruajes con caballos, carruajes que tendían a dominar la carretera y a obligar al resto a cumplir con la regla de la carretera que estaban usando. Se da la circunstancia de que en este tipo de “vehículos” no se incluía un asiento para el conductor delante, al contrario, el conductor iba sentado en la parte trasera sentado en el lado izquierdo, lo que les permitía conducir fácilmente un equipo de caballos mientras tenían el látigo en la mano derecha. Más tarde se aprobaron leyes a finales del siglo XVIII pasando a extenderse por todo el país y por Canadá.

En Europa el cambió comenzó en Francia. Las razones no están del todo claras aunque muchos argumentan que fue debido a que los revolucionarios no querían tener nada que ver con aquello que hubiera sido decretado por el Papa. Otros argumentos dicen que se trataba de una propuesta de Napoleón, en cualquier caso Francia es la primera en adoptar la derecha como norma. Lo que sí es cierto es que Napoleón luego extendió el sistema en todos aquellos países que conquistaba, y que una vez derrotado Napoleón, esos mismos países optaron por continuar con la norma de la derecha. Y aquí es donde aparece Alemania, posiblemente el detonante para que la propagación se extendiera aún más una vez fue conquistando países en Europa, obligando a su vez al sistema de la derecha.

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Reino Unido en cambio es uno de los países que jamás adoptó el cambió en el continente, principalmente debido a que no había necesidad, ya que una vez establecido el sentido de la izquierda originalmente, el gran número de calles estrechas no recomendaban un nuevo cambio. Junto a Reino Unido existen un gran número de países en el mundo que mantuvieron el sentido izquierdo. Entre ellos Suecia hasta esa fecha de 1967, una fecha donde lo que antes eran caballos y carros ahora eran miles de coches y carreteras modernas que debían modificar todo el tráfico en cuestión de minutos. ¿Cómo lo hicieron?

Preparando el día H en Suecia

Imagen: promoción del gobierno para el día H. Wikimedia Commons

Dagen Högertrafik, ese día H, no fue obviamente una decisión que se tomó a la ligera, al contrario, se había planeado durante años antes de su aplicación, principalmente en reconocimiento a los problemas inherentes que surgieron por el hecho de que entre las naciones de la Europa continental, Suecia era el único país donde la gente todavía conducía por la izquierda. De hecho, todos los vecinos inmediatos a Suecia ya lo hacían (Noruega y Finlandia principalmente, ya que son frontera terrestre con el país).

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Ocurría que esta situación llevó a muchos accidentes y colisiones frontales durante un tiempo, en el momento en el que pasaban de las estrechas carreteras de dos carriles, muy comunes en Suecia, a las de un nuevo territorio al cruzar las fronteras. Aún así, a la medida le costó salir adelante y el cambio fue muy impopular. Prueba de ello fueron los numerosos intentos que se produjeron durante años que siempre acababan con el no en las votaciones.

Imagen: Logo oficial del día H. Wikimedia Commons

La primera de ellas en 1955 mostraba claramente que los ciudadanos no querían el cambio, un referéndum que terminó con el 88% de la población votando “no”. Sin embargo y pasados unos años la tendencia cambió. Los millones de coches que cruzarían las fronteras suecas en ambas direcciones, una tendencia que se iba a multiplicar con los años, fue el detonante para que las autoridades decidieran realizar el cambio.

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Así, la votación tiene lugar en 1963. El Parlamento sueco aprueba el cambio y establece una comisión para ello, un grupo que supervisará la manera de llevarlo a buen puerto. A la vez se pone en marcha en todo el país un programa de educación de cuatro años, un programa con el asesoramiento de psicólogos con los que se llevará a cabo la difícil tarea de, por un lado ayudar a la población a “desaprender” la regla de conducción que tenían hasta ahora, por el otro, aprender la nueva norma de circulación.

Es el momento donde se consulta a psiquiatras de qué forma se podría promocionar el plan para que sea socialmente aceptado. ¿Qué hacen? El plan, insólito, incluiría toda una campaña del gobierno donde se introduce el logotipo Dagen H por todos lados. Dicha campaña también incluiría a la ropa interior. Sí, las autoridades pensaron que no existiría mejor aceptación para la conducción por la derecha que incluir modelos con muy poca ropa donde se incluiría el logotipo del cambio... en la ropa interior.

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No sólo eso, la publicidad se extendería desde los productos más básicos (por ejemplo los cartones de leche) hasta en la creación de un concurso musical en la televisión patrocinado obviamente por el Dagen H (y cuya canción ganadora resultó Keep to the right, Svensson).

Esto en cuanto a la campaña. Quedaba por cambiar lo referente a la infraestructura. Suecia tuvo que sustituir o retocar cada semáforo o señal luminosa en las carreteras, lo mismo ocurrió con las paradas de autobús (ahora en el otro lado de la calle), taxis, líneas de las carreteras… Grandes cambios que se estima que llegaron a unos 40 millones de 1967.

El día H

Imagen: Estocolmo antes del día H (conducción por la izquierda). Wikimedia Commons

Llegados casi al día del cambio, las carreteras ya están preparadas. Cada intersección estaba equipada con un juego de semáforos y señales de tráfico envueltas en plástico negro (para no confundir a los conductores) esperando a ponerse en funcionamiento. También se había distribuido a lo largo de las carreteras carteles para recordar la llegada inminente del cambio.

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Llegados al día H, los trabajadores recorrieron las calles temprano para eliminar los plásticos. Del mismo modo y de forma paralela se descubren las nuevas líneas blancas que se habían escondido bajo una cinta negra (anteriormente al día del cambio las carreteras suecas utilizaban líneas amarillas).

Imagen: Día H. Wikimedia Commons

Así, el domingo 3 de septiembre de 1967 y para la mayor parte del país, las carreteras se cortaron para todo el tráfico no esencial de 1 a 6 am, el resto de vehículos tenían una serie de reglas especiales. En estos lugares, a las 04:50 am todos los vehículos a los que sí se les permitía conducir tuvieron que detenerse por completo para luego pasar a cambiar de dirección a la derecha de la carretera de manera cuidadosa. A las 05:00 am en punto se permite reanudar el tráfico, momento en el que cual los conductores suecos experimentan lo que fue denominado por la revista Time como “un breve pero monumental atasco de tráfico”, aunque eso sí, felizmente resuelto y con gran rapidez.

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En otras ciudades más grandes como Estocolmo o Malmö la prohibición del tráfico no esencial comenzó a las 10:00 pm de la noche anterior y se prolongó hasta las 04:00 pm del domingo, todo ello con el fin de dar a los trabajadores y voluntarios el tiempo necesario para adaptar toda la red de las vías. Se calcula que en total fueron cerca de 8.000 trabajadores y 150 mil voluntarios ese fin de semana, que además ayudaron durante el día H entero a cuidar a los peatones en las intersecciones peligrosas.

Fe de este momento histórico fueron testigos los objetivos de muchas cámaras que recogieron el cambio de sentido adoptado por el país. Por su parte, los suecos acudieron en masa a las carreteras ansiosos por la novedad de sentir como era conducir desde el “otro lado”. Curiosamente y según las estadísticas, ese día sólo registraron 157 accidentes en el país (32 peatones), la mayoría leves y muy pocos graves.

Imagen: Dagen H en Estocolmo. Wikimedia Commons

Llegados al día siguiente, el primer lunes de trabajo, el día quedó registrado para tráfico como “relativamente sencillo” considerando la situación anómala que se estaba viviendo. Se registraron tan sólo 125 accidentes (ninguno mortal) frente a la media que existía (entre 130 y 198), lo que muchos expertos achacaron a una combinación de la percepción del riesgo latente junto a una falta de familiaridad con las “nuevas” carreteras, lo que derivó en un cuidado y atención especial a la conducción. Lo mismo se pensó de los peatones. De hecho, los accidentes fatales se redujeron drásticamente y el número de reclamaciones de seguros se redujo un 40%.

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Casualidad, o quizá no tanto, pasada la “fiebre” del cambio de sentido las tasas de accidentes volvieron a la normalidad y el número de reclamaciones de seguros volvió a índices “normales”. Eso es algo que probablemente ninguna revolución o gran cambio nos permitirá modificar. Los suecos, por fin, volvían a sentir como familiares a sus propias carreteras, liberando esa sensación de riesgo por la seguridad aparente de aquello que ya conocían.


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