La asociación SuperSkyScrappers organiza todos los años un concurso de rascacielos innovadores para una ciudad. Este año le ha tocado a Londres, y el objetivo del concurso era diseñar un rascacielos orgánico capaz de crecer o adaptar su estructura con el paso del tiempo. Los ganadores son dignos de la mejor película de ciencia-ficción.

El jurado internacional de SuperSkyScrappers ha elegido tres ganadores y varios finalistas. Aparte de los jugosos premios económicos, las mejores propuestas serán publicadas en un libro. Se trata solo de conceptos y diseños, no de proyectos que se vayan a hacer realidad necesariamente. Quizá alguno de ellos acabe ganándose un puesto junto al impopular Fryscrapper o la futurista torre conocida como The Shard. [SuperSkyScrappers vía The Creators Project]

Primer puesto: The infinite city

(Kam Fai Tai, Alina Valcarce y Eliane Billon. China)

Probablemente es la menos futurista de las propuestas, pero también una de las más realizables. Los espacios de esta torre se organizan sobre una rampa en espiral como si fuera una calle ascendente.

Segundo puesto: Digital Skyscrapper

(Jae Seung Yoo, Seok Hong Choi y Seong Hyeon Choi. Corea del Sur)

El jurado ya apunta a que construir esta estructura probablemente sería demasiado caro. El espacio de la torre es modular. Los 'bits' de espacio pueden unirse como se quiera para crear espacios más grandes o pequeños para vivienda, trabajo u ocio.

Tercer puesto: Workflow

(Jonathan Schofield. Reino Unido)

La estructura central de este rascacielos es como un tallo. A medida que se necesite, pueden irse sujetando módulos prefabricados a la estructura central, como si fueran hojas.

Finalista: Self-generated development

(Karine Chartier, Thomas Corbasson. VSA engineering & envelope consultant. Francia)

De nuevo la inspiración vegetal es el origen de este edificio capaz de crecer en anchura y altura sobre la base de una estructura.

Finalista: Spyglass Skyscrapper

(Vincenzo Cappa Spina. Italia)

Este interesante diseño utiliza módulos con forma cónica que se sujetan a la estructura y pueden retirarse o sustituirse por otros. Hay módulos habitables, otros que añaden una zona verde, y un tercer tipo que genera energía eólica.

Finalista: Evotech

(Agron Cena, Besjon Beqa y Evis Bicja. Albania)

Si el anterior utilizaba módulos de forma cónica, este concepto se basa en plataformas circulares de diámetro variable por entre las que pasa el viento para generar electricidad.

Finalista: Protocell Skyscrapper

(Yuen Fung Cheung y Artur Nitribitt. Reino Unido)

Cheung y Nitribitt se toman al pie de la letra la palabra orgánico con un edificio cuyos módulos están recubiertos de paneles capaces de absorber la contaminación y crear un microclima interior.

Finalista: Breathing Tower

(crab studio. Reino Unido)

Con un diseño algo más convencional que el anterior, esta torre también apuesta por crear una estructura capaz de filtrar el aire que entra en ella y controlar el gasto energético mediante soluciones sostenibles.

Finalista: Organic Skyscrapper

(Matteo Pavanello, Giovanni Gentili y Alessandro Esposito. Italia)

Este bonito diseño apuesta por una estructura en cuyo interior se van añadiendo módulos poliédricos con diferentes usos. Cada uno sería independiente, y estaría dotado de su propio generador solar y un módulo para recoger agua de lluvia.

Finalista: Organic Skyscrapper

(Markus Rydén y Patrick Kelly. Estados Unidos)

En vez de apostar por un diseño modular, esta torre organiza el espacio de manera que canalice los flujos de aire para ahorrar energía. La cúpula de la parte superior es una extensa zona verde.

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