Imagen: Rick y Morty.

Predecir el futuro es algo muy difícil. Es casi imposible saber qué maravillas tecnológicas nos esperan en los próximos años, y ni hablar de en las próximas décadas. Pero aún así hemos hecho una lista de 10 tecnologías increíblemente avanzadas que ya deberían estar entre nosotros para el año 2100.

Algunas de estas tecnologías sonarán como demasiado avanzadas y radicales o serán predicciones muy arriesgadas de hacer, pero aún así me siento lo suficientemente confiado como para predecir que en el 2100 estarán aquí. Y la razón de ello tiene que ver con una innovación que no aparece en la lista: superinteligencia artificial. Así como dijoel científico informático I.J. Good en la década de 1960, “crear una máquina superinteligente es el último invento que la humanidad necesitará hacer”.

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Una vez que una inteligencia más avanzada que la de los humanos llegue a las máquinas (algo que podría suceder en la década del 2050) prácticamente cualquier avance tecnológico será posible. Las máquinas inteligentes reemplazarán a los humanos como diseñadores e ingenieros, construyendo las tecnologías de nuestros sueños, además de otras que ni siquiera hemos imaginado hasta ahora.

Aquí tienes 10 tecnologías que podrían cambiarlo todo.

Realidad virtual conectada directamente al cerebro

Los dispositivos de realidad virtual como el Oculus Rift son bastante decente, pero no importa qué tan sofisticados lleguen a ser estos dispositivos nunca podrán alcanzar una “verdadera” sensación de existencia en una realidad alternativa. Lo que se necesita para hacer posible esto es algo un poco más... invasivo. Y para el año 2011 ya habremos encontrado cómo crear una experiencia de realidad virtual que sea indistinguible de la realidad. Estas experiencias serán llevadas directamente a nuestros cerebros para que todo sea más creíble.

Imagen: Episodio “San Junipero” de la tercera temporada de Black Mirror, en el que la realidad virtual es extremadamente “real”.

Para poder obtener esa sensación de poder existir realmente en un entorno virtual tendremos que ir directamente a la fuente de esa experiencia: el cerebro humano. Y es que este (entre otras cosas) es el órgano que procesa las sensaciones. Todo eso que sentimos en el día a día, desde el olor del taco que vas a comerte hasta el brillo de la pantalla de tu ordenador, los entiendes a través de tu cerebro. Así como Morfeo lo dijo en The Matrix: ¿Qué es real? Si para ti eso es lo que puedes sentir, oler, probar y ver, entonces “real” simplemente son señales eléctricas interpretadas por tu cerebro.

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El futurista Ray Kurzweil, autor de La singularidad está cerca, explicó cómo todo esto podría hacerse realidad:

Al principio esto sería posible gracias a la llegada de los nanobots a nuestro cuerpo y cerebro. Los nanobots nos mantendrán saludables y a la vez nos darán una inmersión completa en realidad virtual al conectarse directamente a nuestro sistema nervioso, ofreciendo conexión cerebro a cerebro a través de Internet. Pero debemos recordar que las inteligencias no biológicas duplican su capacidad con cada año que pasa, mientras que la inteligencia biológica básicamente es fija en cuanto a capacidad. Cuando lleguemos a la década de 2030 la parte no biológica de nuestra inteligencia predominará.

Los años de los que habla Kurzweil son un poco optimistas, pero la realidad es que sus conceptos tienen mucho sentido. Cada vez encontramos nuevas formas de superar la barrera hematoencefálica del cerebro y también estamos desarrollando máquinas microscópicas que pueden desplazarse a través del cuerpo. Por otro lado estamos creando un mapa extremadamente detallado del cerebro, incluyendo mapear las áreas responsables de procesar la información sensorial.

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Una vez implantados en el cerebro los nanobots de Kurzweil localizarán las terminaciones sensoriales del cerebro y las apagarán (o interrumpirán) para que la persona no pueda sentir absolutamente nada de lo que ocurre a su alrededor. En lugar de las señales que deberían recibir del exterior, los nanobots reemplazarán con sensaciones artificiales y una nueva experiencia subjetiva. Para la persona esto se sentirá como si hubiese sido transportada a otro mundo.

Nube de utilería

Según el pionero de la nanotecnología J. Storrs Hall, la nube de utilería consiste en un enjambre de nanobots que pueden tomar la forma de prácticamente cualquier cosa y cambiar de forma instantáneamente. A Storrs se le ocurrió esta idea cuando estaba intentando imaginar un cinturón de seguridad del futuro, y en lugar de una correa y bolsas de aire el científico imaginó una nube inteligente de robots del tamaño de una mota de polvo que pudiera adoptar cualquier forma y moverse dependiendo del tamaño de los pasajeros de un coche.

nube de utilería desafía la imaginación en términos de avances tecnológicos. Cada uno de estos nanobots tendría que medir unos 10 micras (casi el mismo tamaño de una célula humana) y deberían estar equipados con un ordenador para controlar sus acciones de forma externa (el encargado de esto sería un sistema externo de inteligencia artificial), además de una docena de brazos telescópicos que pueden cambiar de forma para adaptarse a diferentes necesidades. Cuando dos de estos nanobots se conecten formarán un circuito, lo que permitirá la distribución de energía y comunicación a través de la red.

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Una nube de utilería trabajaría como materia que puede ser programada, capaz de moverse en el entorno que se encuentre, envolver e incluso transportar un objeto o persona. Siendo más radicales, nubes de utilería podrían ser utilizadas para crear un mundo virtual alrededor de una persona.

Energía solar con base en el espacio

A medida que nuestra civilización lucha por mitigar los efectos del cambio climático e intenta hacer la transición hacia una economía energética sustentable, es normal pensar que nunca lograremos satisfacer nuestra necesidad energética. Pero la energía solar basada en el espacio, una idea de la que se está hablando desde la década de 1960, podría resolver este problema de una vez por todas.

Imagen conceptual de una granja solar en el espacio, vía JAXA.

Hace casi 60 años Peter Glaser nos habló de su visión, una en la que existían satélites capaces de recolectar energía solar y transferirla a la Tierra a unas instalaciones especiales usando microondas. Desde entonces han sido propuestos varios esquemas de este sistema, incluyendo un plan japonés que pareciera ser bastante factible para lograrlo. Su nombre es el Sistema SBSP y se trata de una granja orbital de Japón que se encontraría en órbita estacionaria a unos 36.000 kilómetros sobre el ecuador, desde donde trasmitiría energía a la Tierra usando rayos láser. Cada uno de estos rayos apuntaría a una estación receptora con un ancho de menos de 3 kilómetros que podría generar hasta un Gigavatio de electricidad, lo cual es suficiente para dar energía a medio millón de hogares. Por motivos de seguridad la estación estaría ubicada bastante lejos de las zonas habitadas, quizás en un desierto o una isla.

Carga mental y existencia digital

Cuando llegue el siglo XXII muchos humanos habrán optado por una existencia completamente virtual, libre de los límites biológicos. Esto se llama “carga mental” o simulación cerebral completa, y se basa en realizar una copia digital meticulosa de un cerebro biológico. Al hacerlo esto capturará todos los detalles cognitivos hasta un nivel molecular, incluyendo los recuerdos, asociaciones e incluso la personalidad.

Carga mental, según la película Self/Less.

Los futuristas no están seguros de cómo sucederá esta carga mental, pero algo que será crítico en el proceso será el asegurarse que todas las partes importantes del cerebro sean copiadas, especialmente esa relacionadas a la identidad de una persona. No obstante, esto podría realizarse a través de una “copia destructiva”, lo que quiere decir que el cerebro sería rebanado y despiezado para poder grabar el estado mental y los recuerdos de una persona. Por otro lado, un escáner cerebral podría llegar a ser tan potente que le sería suficiente capturar las señales del cerebro para trasladar esa información a la red a la que se mudaría la mente humana sin necesidad de destruirlo. Eso sí, para que una persona “cargada” al mundo digital pueda funcionar bien tendría que tener un cuerpo virtual y un ambiente virtual.

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Una buena pregunta científica y filosófica al respecto de esta tecnología es si esta carga mental representa una verdadera “transferencia” de la conciencia y no se trata simplemente de copiar un cerebro. Además, no está claro si la conciencia como tal puede ser llevada a un mundo digital. El temor que existe acerca de esta teoría que es que una persona que sea cargada al mundo digital podría no ser más que un zombie que se comporte de forma robótica como está programado y no exactamente como la persona en la que se basa.

Control climático

Es casi imposible que nuestra especie logre controlar por completo el clima para finales de este siglo, pero sí deberíamos ser capaces de influenciarlo un poco. Actualmente ya podemos sembrar nubes con partículas para estimular la precipitación (de hecho, California lo ha estado haciendo por casi 50 años). Durante las Olimpiadas de verano de 2008 en Pekín las autoridades chinas dispararon 1.100 cohetes hacia las nubes para acelerar las lluvias. Hoy en día investigan incluso el uso de pulsos láser sobre las nubes de tormentas para controlar los rayos.

En el futuro los ingenieros del clima podrían construir estructuras con forma de paredes gigantescas para prevenir que los tornados más devastadores se formen, o construir turbinas enormes y realmente potentes en las costas que puedan absorber la energía de los huracanes. De hecho, un estudio del año 2014 aseguró que una granja eólica que cuente con decenas de miles de turbinas individuales podría reducir la velocidad de los vientos huracanados en hasta 148 kilómetros por hora, y reducir la formación de estas tormentas hasta en un 79%.

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Siendo más radicales, en el futuro podríamos construir una máquina de clima que sea capaz de crear una atmósfera programable. Un plan bastante arriesgado propone crear una nube de pequeños globos transparentes que se ubique en la estratosfera y permita reflejar y filtrar la cantidad de luz solar que recibimos. Cada uno de los globos contaría con un espejo en su interior, además de un sistema GPS para controlar su ubicación y otros sistemas para controlar su orientación, además de un ordenador pequeño. La idea sería que este sistema pueda reflejar la luz solar hacia el espacio y, al ser controlado por inteligencia artificial, podría influenciar los patrones de clima alrededor del mundo, además de cambiar zonas inhabitables en regiones más amigables para la vegetación.

Ensambladores moleculares

¿Crees que las impresoras 3D son sorprendentes? Espera que lleguen los ensambladores moleculares, una máquina hipotética capaz de crear cosas que describió K. Eric Drexler, pionero en nanotecnología, en su libro Los motores de la creación. Drexler describió a estas máquinas como un dispositivo capaz de manipular átomos individuales para crear un objeto deseado. Si alguna vez has visto ese episodio de Star Trek en el que usan un “replicador” para crear una taza de te caliente, entonces básicamente has visto un ensamblador molecular.

Imagen: Star Trek Voyager.

Drexler dijo que los ensambladores biológicos ya existen y son capaces de producir estructuras complejas y maravillosas como bacterias, árboles e incluso personas como tu y yo. Usando la misma lógica cree que en el futuro seremos capaces de usar los mismos principios para crear objetos de cualquier tipo, forma o consistencia.

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Los futuristas conocen a estas máquinas como “fabricadores” y su llegada llevaría al mundo a una era de abundancia radical, permitiéndonos producir objetos y materiales que de otra forma sería imposible construirlos. Además, estos fabricadores podrían usarse para crear cosas que ya conocemos, como por ejemplo comida. Para hacer un filete, por ejemplo, la máquina usaría materiales base como carbono, hidrógeno y nitrógeno,. para luego crear aminoácidos y proteínas, las cuales luego serían ensambladas para formar el filete.

Geoingeniería

Lamentablemente es casi imposible revertir los efectos del cambio climático. No importa lo que hagamos de aquí al año 2100, los niveles de gases invernadero en la atmósfera continuarán calentando el planeta.

Concepto de un barco diseñado para generar nubes que reflejen la luz solar fuera de la Tierra. (vía: Stephen Salter).

Para prevenir las catástrofes ambientales que el cambio climático puede traernos (desde que se derritan todos los glaciares hasta extinciones masivas), tendríamos que empezar pronto a aplicar la geoingeniería en el planeta.

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Algunas de las soluciones (o geohacks) propuestas incluyen reducir la reflectividad de las nubes, la inyección de partículas estratosféricas para gestionar la radiación solar y algunas soluciones más sencillas como la reforestación tropical para mejorar el balance de carbono. Otras ideas incluyen un reflector espacial gigantesco (aunque eso podría estar más allá de nuestras capacidades para el año 2100) y el aumento de la alcalinización de los océanos para hacerlos menos ácidos. Evidentemente, hay muchas ideas.

El problema más obvio de la geoingeniería es que podríamos arruinar nuestro planeta si algo sale mal. Pero tiempos desesperados requieren medidas desesperadas.

Comunicación mente a mente

Los avances en tecnologías de comunicaciones y neurociencia convertirán a la humanidad en una especie telepática.

Imagen: Ghost in the Shell.

La llegada de la comunicación directa entre mentes nos acercará aún más como individuos, y podría ser el nacimiento de la llamada “mente colmena” (una red de mentes conectadas trabajando en conjunto sobre lo que sería el futuro del Internet). En este futuro, podríamos comenzar a ver la desaparición del individuo y el nacimiento de la conciencia colectiva.

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Lo más sorprendente es que este futuro podría estar más cerca de lo que imaginamos. En el 2014 un equipo internacional de investigadores logró demostrar un sistema de comunicaciones cerebro a cerebro no invasivo. Durante su experimento, dos participantes fueron capaces de intercambiar palabras a través de sus mentes estando a una distancia de cientos de kilómetros. Poco después otro equipo de investigadores transmitió señales cerebrales a través de Internet para controlar los movimientos de la mano de otra persona, permitiendo que colaboraran en un juego para ordenador. Estos sistemas, aunque eran realmente rudimentarios, apuntan a un futuro en el que simplemente usemos nuestros pensamientos para hablar los unos con los otros, además de controlar dispositivos de forma telequinética.

Energía de fusión

A inicios de este año un grupo de físicos en Alemania usó un pulso microondas de 2 Megavatios para calentar hidrógeno de baja densidad hasta los 80 millones de grados. El experimento no produjo energía y solamente duró un cuarto de segundo, pero fue un paso muy importante hacia el esfuerzo de lograr esa prometedora forma de producción de energía conocida como fusión nuclear.

A diferencia de la fisión nuclear, en la que el núcleo de un átomo es dividido en partes más pequeñas, la fusión nuclear crea un único núcleo pesado a partir de núcleos livianos. El resultado de este cambio genera una enorme cantidad de energía que los científicos creen puede ser cosechada como una fuente viable de energía limpia. En el futuro la energía de fusión podría reemplazar a los combustibles fósiles y a los reactores nucleares convencionales.

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Pero para llegar a esto los científicos tendrán que descubrir cómo manejar de forma segura y efectiva las condiciones que se pueden encontrar en el Sol. El problema es que a los plasmas de fusión no les gusta mantenerse bajo control en un solo sitio. El Sol puede mantenerlos gracias a su gravedad tan intensa, pero aquí en la Tierra dependemos de imanes y láseres para hacer lo mismo. Pero si una pequeña fracción del plasma logra escapar, destruiría la pared de la máquina y el reactor de fusión se apagaría.

Formas de vida artificiales

Los científicos del futuro serán capaces de diseñar y crear nuevos organismos desde su base, desde bacterias sintéticas microscópicas hasta humanos rediseñados como los Replicantes que vimos en Blade Runner. Esta disciplina, conocida como vida artificial, es el esfuerzo de recrear fenómenos biológicos usando computadores y otros medios sintéticos.

Actualmente ya se está llevando a cabo la búsqueda de crear formas de vida sintética. A inicios de este mismo año un grupo de investigadores lograron crear con éxito un genoma de bacteria artificial que es más pequeño que cualquier cosa que podamos encontrar en la naturaleza. Al avanzar en esta tecnología los biólogos podrán explorar las funciones más básicas de la vida y construir organismos con capacidades que no se encuentran en la naturaleza, incluyendo bacterias que puedan consumir plástico o desechos tóxicos, además de microorganismos que puedan funcionar como medicinas dentro del cuerpo humano.

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Una iniciativa fundada por la escuela de medicina de Harvard busca crear un genoma humano sintético. Los investigadores dicen que ellos se detendrán una vez encuentren como dar energía a las células con ADN humano sintético, pero la realidad es que esta tecnología podría ser utilizada para crear organismos artificiales e incluso diseñar humanos.

Cualquiera de las tecnologías de esta lista tiene el potencial de cambiar por completo nuestra civilización. Lo que no está claro es cómo podrían convivir las unas con las otras. Por ejemplo, la convergencia de una realidad virtual ligada al cerebro, la carga mental y la inteligencia artificial podría resultar una civilización híbrida computarizada de humanos reales, cerebros simulados e intelectos artificiales. Y otras cosas más radicales aún.

Mientras más predicciones hacemos de cómo serán las tecnologías futuras, más difícil es imaginar cómo será el futuro.


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