Avisaron que las protestas aumentarían, y así ha sido. Unas 100.000 personas, según estimaciones de Reuters (otras cifras apuntan a entre 50.000 y 80.000), salieron a la calle ayer noche en la capital del país, Budapest, para protestar contra el impuesto sobre Internet que el gobierno pretende aprobar. Fue una de las mayores manifestaciones vividas en la ciudad durante los últimos años. Las imágenes hablan por sí solas.

El primer ministro Viktor Orban, pretende aprobar un impuesto de 150 forintos (unos 49 céntimos de euro/62 céntimos dólar) por cada gigabyte de tráfico de datos consumido por cada usuario. El impuesto lo pagarían los proveedores de Internet que, a su vez, lo recaudarían de los ciudadanos. Sería el primer país en el mundo en imponer semejante medida.

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Tras la primera manifestación el pasado domingo, Fidesz, el partido del gobierno, aseguró que limitaría la cantidad máxima mensual a pagar por cada usuario a 700 forintos (2,2 euros o 2,8 dólares). El resto lo pagarían las compañías telefónicas. A los ciudadanos, con razón, no le basta. Piden la retirada completa del impuesto.

Nuestro compañero Attila Nagy captó ayer estas imágenes en Budapest con decenas de miles de personas protestando contra la medida. El Gobierno de Orban quiere aprobar el impuesto, junto a otras medidas impositivas, el próximo 18 de noviembre. Veremos si lo consigue.

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