Los asistentes de vuelo hacen todo lo posible por lograr que nuestro viaje en avión sea lo más cómodo, agradable y seguro para nosotros. Cualquier cosa que se interponga entre ellos y ese objetivo simplemente se saca del avión lo antes posible. Estos son los casos más habituales.

Puede parecer que no, pero hay una larga lista de situaciones que pueden terminar haciendo que te expulsen de un avión. Las compañías aéreas tienen autoridad en el tema porque no necesitan reportar expulsiones a las autoridades, así que no dudan en ejercer ese poder en caso necesario. Si seda alguno de los siguientes escenarios puedes encontrarte fuera del avión antes de que tengas tiempo de quejarte de ello en redes sociales:

No seguir las instrucciones de la tripulación

El personal de cabina es la autoridad competente en el mismo momento que pones el pie en su reino. Si no te atienes a sus normas, te pueden expulsar, aunque no lo harán en mitad del vuelo (es un detalle) ni harán regresar al piloto a menos que se trate de un caso muy grave. Las normas de la Administración Federal de Aviación (FAA) estipulan que “ningún pasajero asaltará, amenazará, intimidará o interferirá con un miembro de la tripulación en el desempeño de su trabajo a bordo de un avión”.

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Esta frase incluye algo tan simple como no abrocharte el cinturón cuando te lo piden. En serio, lo que ellos digan va a misa. Si solo vas a acordarte de una norma de este post, que sea esta.

Foto: Benjamin Preston / AP

Ser disruptivo

Discutir, gritar, molestar al resto de pasajeros, montar una escenita o tocar al resto de pasajeros sin su permiso hará que tu tarjeta de embarque quede inmediatamente cancelada. Generalmente te advertirán que ceses en tu actitud un par de veces, pero mejor no insistas. Siéntate calladito y no toques a nadie.

Estar muy borracho

No van a ofrecerte un test de alcoholemia para demostrar que lo estás. Si no eres capaz de mantener lo que has bebido en el estómago automáticamente te calificarán de disruptivo (ver punto anterior).

Tener un bebé que llora (mucho)

Viajar es particularmente duro para los padres. Puede que los bebés acaben de llegar al mundo, pero ya saben que eso de volar no es muy natural para los seres humanos, y suelen opinar sobre ello a pleno pulmón. Es una faena, pero si no logras que tu bebé esté medianamente tranquilo puede pasar que la tripulación os expulse educadamente hacia el siguiente vuelo o hasta que el bebé haya aceptado su destino y decida que dormir es una manera mejor de invertir su tiempo que llorar.

Oler mal

Si algo apesta en un avión, todos disfrutarán del olor lo que dure el vuelo porque es un espacio muy pequeño. El mal olor corporal, excesivas flatulencias y falta de higiene personal son billetes de ida fuera del avión. No es algo que suceda a menudo, pero las principales aerolíneas lo advierten como motivo de expulsión. Solucionar esto es tan sencillo como lavarse, usar desodorante o cambiarte de ropa por una que esté limpia.

No llevar calzado

Puede parecer una tontería, pero hay un par de muy buenas razones por las que deberías ir calzado en un avión. La primera es que probablemente te huelan los pies (acabas de patearte una terminal masiva a toda prisa, después de todo). La segunda razón es por seguridad. Si hay una emergencia la tripulación quiere que te pongas a salvo lo más rápido posible y sin hacerte daño pisando algo. Los zapatos son muy buenos en eso.

Llevar ropa provocativa

Estás caminando por el pasillo de un avión, no por una pasarela de alta costura. Muchas aerolíneas explican en sus términos que no están permitidas prendas que causen incomodidad o que ofendan a otros pasajeros, así que reserva ese conjunto sexy para otra ocasión. A veces las aerolíneas disparan la polémica por decidir que unos leggings son demasiado provocativos, pero siguen teniendo la última palabra sobre el tema, así que mejor no arriesgarse.

Ser demasiado grande

Muchas aerolíneas tienen normas específicas sobre los pasajeros que son tan masivos que no caben en los asientos o no pueden ajustarse el cinturón de seguridad correctamente. Suena discriminatorio, pero es una cuestión de seguridad. Si no puedes abrocharte el cinturón estás en peligro.

Foto: su-lin

Ser alérgico a los frutos secos

Padecer una alergia severa a los frutos secos es problemático porque las aerolíneas son básicamente empresas de transporte de cacahuetes que también llevan gente. Si padeces una de estas alergias y es grave hay una pequeña posibilidad de que decidan expulsarte. Generalmente lo que hacen es no servir bolsitas de frutos secos en ese vuelo.

Parecer enfermo

Esto es lógico. Si tienes realmente mal aspecto, vas vomitando en cada papelera del aeropuerto y dices “Estoy bien. Estoy bien” entre toses como si pareciera que vas a morir de un momento a otro, la tripulación probablemente decida dejarte en tierra. Si estás enfermo, no deberías meterte con un montón de gente sana en un espacio pequeño y cerrado en primer lugar.

Unirte al club de la milla en el aire

El mile-high club, o club de la milla en el aire es la manera popular de referirse a la gente que dice haber tenido sexo a bordo de un avión. Si te sientes tentado de ponerte cariñoso con tu pareja, mejor piénsalo dos veces. Técnicamente no es ilegal, y el personal de vuelo sabe que sucede más a menudo de lo que parece, pero te pueden aplicar la norma de ser demasiado disruptivo (y con razón).

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Dicho esto, ¿qué puedes hacer si te expulsan de un vuelo? Pare empezar, rellena inmediatamente una queja por escrito en la aerolínea. No discutas a voces. Solo harás que la situación se ponga peor para ti.

Una vez de vuelta en la terminal, solicita un cambio de billete. La mayor parte de aerolíneas inician ese proceso sin que les digas nada si el motivo de expulsión es leve o involuntario (el bebé que llora), pero recuérdaselo por si acaso.

Administrativamente, ser expulsado de un avión equivale a una denegación involuntaria del embarque. En otras palabras, tienes derecho a una compensación siempre y cuando no hayas hecho nada ilegal. Según el Departamento de Transporte de Estados Unidos, tienes derecho a que te reembolsen un 200% del importe para ese vuelo concreto hasta un máximo de 650 dólares siempre y cuando el siguiente vuelo vaya a llegar a tu destino entre una y dos horas más tarde del original (entre una y cuatro para vuelos internacionales). Dicho en cristiano: Te van a dar otro billete para el mismo destino, pero vas a llegar tarde. Si has hecho algo ilegal, serás inmediatamente retenido por la policía del aeropuerto y no te harán ningún reembolso.

Si crees que has sido expulsado injustamente, puedes rellenar una queja formal ante el departamento de transporte correspondiente (varía según el país). También puedes demandar ante un tribunal, pero siempre y cuando puedas probar un perjuicio económico. El proceso, eso sí, requiere de toneladas de papeleo. Una forma más corta es rellenar una queja en la aerolínea y solicitar una compensación razonable (un descuento o algún otro billete). No siempre funciona, pero por probar.