Imagen: Sam Woolley

Fidel Castro ha muerto y Estados Unidos está empezando a normalizar sus relaciones con Cuba. Pero el gobierno estadounidense intentó durante más de medio siglo sabotear la estabilidad de la nación isleña, con ideas para derrocar a Castro que suenan a teorías de la conspiración —y que, sin embargo, son reales.

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Resulta chocante echar un vistazo a las decenas de ideas de principios de los 60 que han sido desclasificadas. Fueron concebidas bajo un paraguas de iniciativas conocidas como El Proyecto Cuba, Operación Mongoose y Operación Northwoods, todo con el objetivo bastante directo de derrocar a Fidel Castro. Algunos de estos planes implicaban textualmente operaciones de bandera falsa: misiones encubiertas para perturbar la estabilidad de Cuba e instigar una guerra, pero ocultando que habían sido ejecutadas por los Estados Unidos.

Una de las ideas más inocuas consistía en distribuir fotos falsas de un obeso Fidel Castro viviendo en el regazo del lujo. Otras ideas incluían tirar desde el aire pasajes de avión de solo ida, que permitieran a los cubanos volar a ciudades cercanas. Y algunos de los planes más bizarros sugerían fingir ataques a los estadounidenses que se utilizarían como pretexto para invadir Cuba.

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A continuación puedes ver algunas de estas ideas elaboradas por la inteligencia y los militares estadounidenses. No son teorías locas de conspiración inventadas por gente con un sombrero de papel de aluminio. Son planes reales de los años 60 que están disponibles en los Archivos Nacionales de los Estados Unidos.

Fingir un ataque cubano sobre un avión estadounidense

Un avión aterriza en Florida después de ser secuestrado y llevado a Cuba en 1968. Imagen AP

Quizá uno de los planes más chocantes para desestabilizar Cuba proviene de un memorándum secreto del general de brigada William H. Craig fechado el 13 de marzo de 1962. El documento se titulaba “Justificación para la intervención militar estadounidense en Cuba”, lo cual se explica solo.

Craig detalló sus planes para hacer estallar buques de guerra estadounidenses vacíos, organizar disturbios en las puertas de la bahía de Guantánamo y llevar a cabo funerales falsos para soldados estadounidenses. Uno de los planes de Craig proponía incluso hacer estallar un dron de la CIA diseñado para que pareciera un avión civil lleno de estudiantes universitarios estadounidenses.

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“Un avión en Eglin [Base de la Fuerza Aérea] se pintaría y numeraría como un duplicado exacto de un avión civil registrado perteneciente a una organización propiedad de la CIA en el área de Miami”, dice el plan de 1962. “En un momento designado, el duplicado sería sustituido por la aeronave civil real y se cargaría con los pasajeros seleccionados, todos embarcados bajo alias cuidadosamente preparados. El avión registrado real se convertiría en un dron”.

El documento continúa explicando cómo el dron de la CIA emitiría una llamada de socorro, explicando que se encontraba bajo ataque de los combatientes cubanos. El dron se haría estallar por control remoto en medio de la petición de socorro por radio. “Esto permitirá a las estaciones de radio de la OACI en el Hemisferio Occidental decirle a los Estados Unidos lo que ha sucedido con la aeronave en lugar de tratar de ‘vender’ el incidente”, explica el documento.


Publicar fotomontajes de un Castro gordo y feliz

Fidel Castro en 1959. Imagen: AP

El objetivo de la Operación Buenos Tiempos era crear falsas fotografías de Fidel Castro viviendo pródigamente, con la esperanza de agitar la disensión e impulsar algún tipo de levantamiento civil.

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“Preparar una fotografía deseada, como un Castro obeso con dos bellezas en cualquier situación de deseo, aparentemente dentro de una habitación en la residencia de Castro, lujosamente amueblada y una mesa rebosante de la más deliciosa comida cubana”, dice el documento de planificación.

La foto estaría acompañada con un título como “Mi ración es diferente” para dar la impresión de que Castro estaba viviendo la buena vida mientras su pueblo sufría.


Tirar pasajes de avión de solo ida desde el aire

Interior de un BEA Vickers, circa 1960. Imagen: Hulton Archive / Getty

Con la Operación Viaje Gratis, el gobierno estadounidense imaginó un escenario en el que los aviones soltarían en Cuba pasajes de ida a ciudades como Caracas y Ciudad de México. La idea era organizar un éxodo masivo y “crear disturbios y disensiones entre el pueblo cubano”. Curiosamente, los documentos de planificación declaran explícitamente que no se tirarían pasajes a Estados Unidos.


Coordinar ataques terroristas reales en Miami y Washington

Anuncios en el muelle de Miami después de que Castro llegara al poder. Imagen: Getty

Sorprendentemente, una de las ideas propuestas fue la puesta en escena de ataques terroristas en suelo estadounidense. Los funcionarios de Estados Unidos propusieron que los estadounidenses iniciaran una campaña de terror para tender una trampa a los cubanos, con explosiones de bomba y ataques contra los refugiados en las calles estadounidenses.

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“Podríamos desarrollar una campaña de terror cubanocomunista en el área de Miami, en otras ciudades de Florida e incluso en Washington”, dice un documento de 1962. “La campaña de terror podría apuntar a los refugiados cubanos que buscan refugio en los Estados Unidos”.

El término “apuntar” en este caso significaba que los refugiados cubanos fueran blanco de violencia. Violencia escenificada para parecer un acto de terroristas radicales cubanos leales al régimen de Castro.

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“Podríamos hundir un barco de cubanos en su ruta a Florida (real o simulado)”, continúa el documento. “Podríamos albergar atentados contra las vidas de los refugiados cubanos en los Estados Unidos hasta el punto de causar daños que fueran altamente publicitados. Explotar algunas bombas de plástico en lugares cuidadosamente elegidos, detener a agentes cubanos y publicar documentos preparados que justifiquen la participación cubana también ayudarían a proyectar la idea de un gobierno irresponsable”.


Usar el programa espacial estadounidense como arma de propaganda

John Glenn en 1962. Imagen: Getty

Los comienzos del programa espacial de Estados Unidos fueron escabrosos, por decirlo de manera suave. El primer intento de los estadounidenses de poner un satélite en el espacio no salió muy bien. Los estadounidenses esperaban responder a los soviéticos y sus éxitos, pero cuando intentaban hacer algo en el espacio no tenían mucha confianza en que funcionara. Así que el ejército presentó dos ideas dirigidas a Cuba que usarían cualquier fracaso a su favor.

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La primera fue denominada Operación Tapadera (un poco obvio, ¿no?), que pretendía convencer a los funcionarios cubanos de que el programa espacial estadounidense era una tapadera para otra cosa. ¿Una tapadera para qué? Los estrategas militares estadounidenses ni siquiera se preocuparon por eso. Solo querían agitar el bote y dejar que los cubanos se imaginaran lo peor. La segunda idea fue bautizada como Operación Truco Sucio. Si fallaban elementos del programa espacial, como el vuelo orbital de John Glenn, entonces los estadounidenses harían parecer que había sido culpa de los cubanos.

“El objetivo es proporcionar una prueba irrevocable de que, en caso de fallo en el vuelo orbital tripulado del MERCURY , la culpa recae en los comunistas y en Cuba”, explica un documento. “Esto se logrará mediante la fabricación de varias evidencias que demostrarían una interferencia electrónica por parte de los cubanos”.


Destruir la confianza en el petróleo soviético que llegaba a Cuba

Carguero ruso fuera de La Habaa. Imagen: Getty

El objetivo de la Operación Full-Up era destruir la confianza en el combustible suministrado por los soviéticos. Después de que la Revolución Cubana estableciera un estado socialista en 1959, la Unión Soviética comenzó a enviar petróleo a Cuba. Al principio, las refinerías de petróleo estadounidenses se negaron a refinar ese petróleo, pero eso no duró mucho: Castro simplemente se apoderó de las refinerías. Así que la idea de los estadounidenses era hacer creer a los cubanos que el petróleo que entraba en el país era de alguna manera defectuoso.

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“Esto debe lograrse mediante la introducción de un agente biológico conocido en las instalaciones de almacenamiento de combustible para reactores”, dice un documento. “Este agente florece en el combustible de avión y crece hasta que consume todo el espacio dentro del tanque”.


Fingir un ataque en la bahía de Guantánamo

La bahía de Guantánamo en 1964. Imagen: AP

Con la Operación Bingo, los proyectistas estadounidenses concibieron una idea para fingir un ataque contra soldados estadounidenses en la bahía de Guantánamo como pretexto para la guerra.

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“El objetivo es crear un incidente con la apariencia de un ataque en las instalaciones de Estados Unidos en Cuba, proporcionando así la excusa para el uso de la fuerza militar estadounidense para derrocar al actual gobierno de Cuba”, dice un documento secreto.

El plan era usar sonidos de guerra simulados que sonaran como un tiroteo real. Este ataque simulado podría ser oído en la bahía de Guantánamo y entendido por la mayoría de los hombres allí estacionados como un verdadero ataque.

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“Con una preparación adecuada, esto daría lugar a un contraataque. Y con una planificación adecuada, la base de la bahía de Guantánamo podría descargar su fuerza militar en número suficiente para sustentarse hasta que otras fuerzas, previamente alertadas, pudieran atacar en otras áreas”.

Se creía que tal ataque podría “derrocar al gobierno cubano en cuestión de horas, siempre que el plan se implementara dentro de los próximos seis meses”. Dado que este documento fue escrito en marzo de 1962, esa estimación de que las cosas iban a ser insostenibles después de seis meses era bastante preciso. La Unión Soviética pronto enviaría misiles nucleares a Cuba, culminando con la Crisis de los misiles de octubre de 1962.


Provocar accidentes de coches y de aviones en Cuba

Vehículos americanos en La Habana en 1958. Imagen:Getty

Otra idea que los proyectistas norteamericanos tenían en mente era sabotear barcos, coches y aviones cubanos para que la gente perdiera la fe en ellos. Denominada Operación Break-Up, la idea era “introducir clandestinamente materiales corrosivos para causar accidentes de aviones, vehículos o barcos”.


Aterrorizar a los cubanos con un bombardeo de explosiones sónicas

Un avión supersónico Concorde en 1969. Imagen: AP

El objetivo de lo que los proyectistas llamaban Operación Bomba Invisible era “bombardear” Cuba con explosiones sónicas para crear confusión y daños. Al principio, los cubanos creerían que estaban siendo atacados por bombardeos aislados. Pero con el tiempo, el estruendo del boom sónico simplemente se convertiría en una abrumadora presencia del terror sostenido.

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“El boom sónico se puede emplear de varias maneras diferentes, como un boom individual en determinados puntos o un boom continuo, y se puede realizar a alta o baja altitud”, explica un documento. “Esto no solo causará aprehensión, sino también diversos grados de daño malicioso, como romper todas las ventanas de una calle de La Habana”.

¿La mejor parte del plan, según el gobierno? Que era “relativamente seguro”, pero no dejaba “evidencias tangibles” de que los ataques eran conducidos por los estadounidenses. “Se pueden planificar y ejecutar con un mínimo de esfuerzo y gastos”.


Hacer caer una lluvia de colores sobre Cuba

Unidad de siembra de nubes que voló sobre Vietnam. Imagen: USAF

Al igual que las misiones de siembra de nubes que se llevaron a cabo años después en Vietnam, la Operación Pólvora incluyó un plan para el control del tiempo en Cuba.

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Estados Unidos quería “sembrar nubes en Cuba que produjeran fuertes lluvias durante la temporada de cosecha de caña”. El autor del artículo explicó que le dijeron que “la tecnología permitiría colorear la lluvia (de rojo/verde)”.


Interrumpir la radio y la televisión cubana con mensajes anticomunistas

Fidel Castro en 1959. Imagen: Getty

La idea detrás de la Operación True Blue era interrumpir las emisiones de radio y televisión cubanas con propaganda anticastrista. Sus ideas para los mensajes que podían ser retransmitidos resultan un poco divertidos, aunque solo sea porque son muy sencillos y directos:

Cuba, sí. Rusia, no.

El comunismo explota a las masas.

El comunismo es un totalitarismo despiadado.

Castro y sus secuaces: festín a costa de la tierra mientras nosotros estamos racionados.

Castro y su reinado del terror.

Castro es un lunático y debe ser apartado.

Castro es la causa de todos nuestros problemas.

Levántate contra el cerdo de Castro.

“Si se aprueba esta operación, podría convertirse en un proyecto continuo, tal vez bajo el control de la USIA”, dice el documento de planificación. La USIA fue la Agencia de Información de los Estados Unidos, el brazo de producción de propaganda del país en el extranjero.

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Hoy, aunque la USIA ya no existe, no nos sorprende que Estados Unidos cree falsas cuentas en medios sociales para influenciar las discusiones online. Tras conocer las operaciones de bandera falsa concebidas por el gobierno estadounidense, no es fácil volver a ser sorprendido hoy en día.


Distraer y hostigar a los pilotos cubanos con insultos

El avión B-26 de la Fuerza Aérea Cubana aterriza en Miami buscando asilo en 1961, después de tomar parte en ataques aéreos en aeropuertos de La Habana y Santiago. Imagen: AP

La Operación No Love Lost fue quizás la más infantil del grupo. ¿La meta? Acosar a los pilotos cubanos a través de las comunicaciones de radio con insultos. Y tú pensabas que el troleo sancionado por el Estado era algo nuevo.

“Podría decir ‘Te pillaré, rojo hijo de perra’, llamándole por su nombre si es posible”, dice un documento. “Sería un verdadero problema para los pilotos de Castro en condiciones de mal tiempo”.


Sabotear los equipos de comunicaciones cubanos

Un “líder rebelde” utiliza una radio en un taxi requisado en 1959. Imagen: AP

La idea de la Operación Smasher era introducir tubos de vacío defectuosos en Cuba para que las comunicaciones, desde las militares hasta las radios locales, se interrumpieran. El plan era pagar a los empleados de varios proveedores y sembrar el país con tubos de vacío “modificados de tal manera que causaran un cortocircuito”.

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Comparado con las otras ideas de esta lista, la Operación Smasher era bastante sosegada. Pero aun así tenía el potencial de causar gran cantidad de daño a la infraestructura de las comunicaciones del país.


Las consecuencias

Esta lista está lejos de ser exhaustiva, pero da una idea de lo mucho que los Estados Unidos querían ver a Castro derrocado. ¿Por qué tan pocas de estas operaciones se llevaron a cabo, hasta donde sabemos? Porque EE.UU. era hiperconsciente de que el mundo la miraba mal. Como señaló un memorándum de la CIA en 1962: “Las reacciones a un determinado esfuerzo estadounidense para derrocar a Castro irían desde la falta de simpatía o de apoyo hasta la expresión y los actos de oposición”.

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Después del fracaso de la bahía de Cochinos en 1961, en el que participaron exiliados cubanos entrenados por la CIA en Guatemala, los funcionarios estadounidenses supieron que la única respuesta era sabotear al régimen de Castro mediante tácticas que no podían remontarse a las comunidades militares y de inteligencia estadounidenses.

Un memorándum del general de brigada William H. Craig, fechado el 13 de marzo de 1962, deja claros los objetivos del Proyecto Cuba:

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Este plan, que incorpora proyectos seleccionados de las sugerencias adjuntas, o de otras fuentes, debería ser desarrollado para enfocar todos los esfuerzos en un objetivo final específico que proporcione una justificación adecuada para la intervención militar estadounidense. Tal plan permitiría combinar una acumulación lógica de incidentes con otros eventos aparentemente no relacionados para camuflar el objetivo final y crear la impresión necesaria de la temeridad e irresponsabilidad cubana a gran escala, dirigida a otros países, así como a los Estados Unidos.

[...]

El resultado deseado de la ejecución de este plan sería colocar a los Estados Unidos en la posición aparente de sufrir dolencias defendibles de un gobierno irresponsable y temerario de Cuba, y desarrollar una imagen internacional de una amenaza cubana a la paz en el Hemisferio Occidental.

Como explica James Bamford en su libro Body of Secrets de 2012, muchas de estas propuestas no eran más que una traición. Y esos no eran burócratas de bajo nivel que presentaban estas ideas. Eran asesores militares y de inteligencia de primer nivel.

Pero no hubo repercusiones para las personas que inventaron estos esquemas. En lugar de eso, muchos fueron promovidos. ¿Dónde terminó el general de brigada William H. Craig? Fue ascendido a general y empezó a trabajar como jefe de la Agencia de Seguridad del Ejército, el antiguo brazo militar de la NSA.