Nanshiungosaurus. Wikimedia Commons

Hasta ahora y desde hace más de un siglo, a los dinosaurios los clasificábamos en dos grupos: los ornitisquios y los saurisquios. Además, el origen de los animales lo situábamos en tierras septentrionales. Si el estudio que acaba de publicarse está en lo cierto, debemos resetear y cambiar los libros de texto.

Para entender el alcance que puede tener el estudio realizado por los investigadores de la Universidad de Cambridge debemos retroceder en el tiempo. Nada menos que 128 años desde que un hombre descifrara el árbol genealógico de las criaturas.

Descubriendo a los dinosaurios

Árbol de los dinosaurios. Dmitry Bogdanov, Torley, Durbed

En 1842 el taxón Dinosauria fue formalmente nombrado por el paleontólogo británico Sir Richard Owen. El hombre lo utilizó en aquel momento para referirse a la “tribu distinta o sub-orden de los Reptiles saurios”, una teoría que fue reconocida, primero en Inglaterra, y más tarde en el resto del mundo.

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En realidad el término deriva de las palabras griegas δεινός (deinos, que significa “terrible”) y σαῦρος (sauros, que significa “lagarto” o “reptiles”). Lo cierto es que el nombre taxonómico ha sido interpretado frecuentemente como una referencia a los dientes, las garras y otras características de los animales. En cualquier caso, Owen siempre dijo que quería evocar su tamaño y majestuosidad.

Pasaron varias décadas hasta que en 1888 H.G. Seeley dividió el árbol genealógico de los dinosaurios en dos ramas basadas en sus huesos pélvicos. Es entonces cuando, como decíamos al principio, se dio por valido que los dinosaurios se dividían en dos grupos:

  • Los ornitisquios, cuya característica principal es su estructura pélvica similar a la de las aves. En este grupo se incluirían los ornitópodos y los dinosaurios con coraza.
  • Los saurisquios, cuya característica es su estructura pélvica similar a la de los reptiles. En este grupo se incluirían los grandes carnívoros terópodos y los saurópodos gigantes.

Por último, las investigaciones colocaban la aparición de los dinosaurios alrededor de 237 millones de años atrás, en el supercontinente de Gondwana, en un área que más tarde se convertiría en el hemisferio sur.

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Y así han pasado décadas hasta la llegada de este estudio que, como decimos, cambiaría el origen y evolución de los dinosaurios. Los científicos del estudio afirman que la clasificación en dos grandes grupos de dinosaurios ha sido errónea durante más de un siglo.

Escocia y el espécimen del tamaño de un gato

Avaceratops. Wikimedia Commons

Además del origen, el controvertido artículo también ha sugerido que la ubicación física de los primeros dinosaurios podría ser incorrecta, apuntando a un fósil del tamaño de un gato en Escocia como evidencia. Según comienza explicando Matthew Baron, de la Universidad de Cambridge:

Tal vez no debamos aceptar ciegamente esta idea de hace 130 años. La propuesta de Seeley, aunque fue brillante para su época, es probablemente arcaica. Y se basa en muy pocos especímenes.

Baron se refiere a la forma en la que Seeley dividió a los animales. Básicamente en aquellos que eran “como pájaros”, como los herbívoros Stegosaurus y el Triceratops, y los que son “reptiles”, incluyendo a los carnívoros como el T. Rex y los herbívoros de cuello largo como el Apatosaurus.

En lugar de centrarse en el hueso pélvico, Barón y su equipo analizaron 457 características de 74 especies. Ellos encontraron que otras 21 características anatómicas dividen a los dinosaurios de manera diferente. Algunas de las características comunes compartidas entre los dinosaurios que antes se pensaban no relacionadas incluyen huesos rectos del muslo en lugar de los que eran en forma de S que se encuentran en algunos dinosaurios posteriores.

File:Supersaurus. Wikimedia Commons

El análisis también indica que los terópodos y los ornitisquios comparten 21 rasgos anatómicos, como una cresta distintiva en su mandíbula y una fusión ósea particular en sus pies. Para Kevin Padian, paleontólogo de la Universidad de California:

Suena como pequeños rasgos triviales, cosas muy pequeñas, pero cuando obtienes esa gran pila de porciones de información que acaban de acumularse, realmente se te ocurre una imagen nueva, un reordenamiento de todo.

¿Y esto qué cambia? Basados en estas características heredadas, el nuevo árbol sitúa al T. rex y a otros terópodos de un lado con las viejas criaturas “pájaro”, dejando a los saurópodos como los Apatosaurus agrupados con los relacionados Herrerasaurus, un carnívoro bípedo encontrado en América del Sur. Por tanto, estamos ante una estructura de árbol que no ha sido sugerida antes.

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Sin embargo, la mayoría de los investigadores han reconocido desde hace mucho tiempo que hay un sorprendente número de similitudes sobre cómo evolucionaron las diferentes líneas de dinosaurios, y “estos siempre han sido considerados como una evolución convergente. Y tal vez no lo son“, dice Susannah Maidment, un paleontóloga de la Universidad de Brighton.

Un antepasado omnívoro

Megalosaurus. Wikimedia Commons

Debido a que ambas ramas nuevas incluyen carnívoros y herbívoros, el equipo de Baron concluye que el antepasado común de todos los dinosaurios puede haber sido omnívoro. No sólo eso, los resultados también sugieren que la cuna de la evolución del dinosaurio puede no haber sido América del Sur, como se ha aceptado desde hace tiempo. Podría haber estado en el hemisferio norte. Según los investigadores:

Es como si alguien dijera repentinamente: “De hecho, los pollos son mamíferos, no aves”. Pero tenemos mucho conocimiento de los pollos, así que podemos decir que es ridículo. En este caso, no tenemos especímenes completos para todos, así que no podemos decir con certeza que sea ridículo.

Algunas de las 21 características que unen a los dinosaurios podrían ser cuestionadas, pero si se sostienen bajo escrutinio, el estudio podría estar en lo cierto. De ser así, si se acepta en los libros, el árbol evolutivo revisado también necesitaría de la definición formal de los dinosaurios para ser reescritos, potencialmente para sacar a los herbívoros de cuello largo, como el Brontosaurus y el Diplodocus, fuera del árbol genealógico de los dinosaurios.

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El tiempo dirá si el resultado de este trabajo acaba siendo histórico, tanto, que podría cambiar 130 años de conocimiento sobre los dinosaurios, 130 años de supuesta equivocación. [Nature vía NewScientist]