Que Android como sistema operativo es un absoluto desastre en términos de fragmentación y de implementación de actualizaciones no es una novedad a estas alturas pero resulta curioso comprobar como, incluso en 2016, la noticia es que la versión anterior acaba por fin de superar a la ante-anterior.

16 meses después de que Google lanzase Lollipop 5.0, este está instalado en un 36,1% (un tercio) de los dispositivos, superando a KitKat (lanzado en 2o13, hace más de dos años) por muy poco, puesto que dicha versión agotan con un 34,4%. Marshmallow, la última versión, apenas supera el 2%.

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Los problemas de una adopción tan lenta son variados: por un lado, aumenta el número de usuarios expuestos a problemas de seguridad, por otro es más complicado desarrollar teniendo en cuenta el amplio abanico de posibilidades y dispositivos y por último no deja de ser chocante como algunos de los mejores terminales Android de los últimos meses todavía continúan esperando su actualización a la última versión. [vía Google]

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