Reproducir un vinilo es uno de los procesos que mejor reúne la transformación del movimiento mecánico en una señal eléctrica. Teniendo en cuenta lo “burdo” que es en cierto sentido resulta fascinante que funcione tan bien. Así es el proceso en el que la aguja se mueve por los surcos del vinilo, visto al microscopio electrónico.

El vídeo sale del fabuloso canal de Applied Science y en él Ben Krasnow cuenta antes los diferentes pasos que tuvo que dar para conseguir reproducir el proceso ajustándose a las características particulares que exige un microscopio electrónico. Un microscopio electrónico funciona (oh, sorpresa) con electrones que se “bombardean” sobre el material a visualizar, así que una de las necesidades fundamentales es que esta sea conductor de la corriente eléctrica de alguna manera.

El plástico especial que compone un vinilo, obviamente, no lo es, así que Krasnow tuvo que cortar una pequeña porción de uno pulverizar plata sobre él, que sí es conductora, y colocarlo en el equivalente a la platina del aparato (en un microscopio óptico la platina es donde se coloca la muestra a analizar, en un electrónico esto difiere ligeramente).

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El procedimiento para colocar la aguja es aún más delicado. En un tocadiscos estas se rodean de unos imanes especiales que, una vez más, interfieren con los electrone. Krasnow tuvo que quitarlos y conectar un hilo de cobre en su lugar para hacer llegar la corriente eléctrica.

El paso final es convertir todo eso en un vídeo. Un microscopio electrónico no “graba” un vídeo como si tal cosa sino que captura imágenes sueltas. Krasnow tuvo que tomar, lentamente y con cuidado, 60 fotogramas moviendo la aguja 50 micrones cada vez, exportar cada una de ellas y montarlas en Photoshop para crear el resultado animado. En él, la aguja se mueve 0,0025 veces más despacio que en un reproductor normal. [What Hi-Fi? vía Dangerous Minds]

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