Es posible que estés leyendo este artículo desde el trabajo. Es viernes, así que sea la hora que sea, probablemente estés algo desconcentrado, pensando más en lo que vas a hacer el fin de semana, que en tu actividad laboral. Estos son algunos consejos prácticos para acabar la jornada con dignidad.

Puede que ya tengas tus propios “trucos” para concentrarte en esos días donde la apatía o la desgana ganan a cualquier atisbo de esfuerzo mental, si no es así, aquí tienes tres consejos de los profesionales que suelen funcionar.

Procrastinar, sí, pero con inteligencia

Imagen: Fast Company

Cuando hablamos de procrastinar nos referimos a ese hábito de retrasar actividades o situaciones de deben atenderse, y en su defecto las sustituimos por otras más irrelevantes o banales (muchas veces, infinitamente más divertidas).

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Sin embargo, incluso a la hora de procrastinar, hay formas más constructivas que otras. Los psicólogos lo llaman “procrastinación estructurada”, y se define como la forma en la que acudimos a realizar tareas pequeñas que podemos terminar más rápidamente, punto extra si al realizar estas tareas estamos ignorando aquellas más costosas o difíciles.

Sin embargo, para Dan Ariely, psicólogo e investigador de la Universidad de Duke, la procrastinación estructurada no sirve para todo el mundo. Según el profesor:

Responder inmediatamente a los correos electrónicos o dejar a cero el casillero de los mensajes no son la mejor manera de gastar tu tiempo. ¿Cuántas personas van a morir felices sabiendo que llegaron a cero en el correo electrónico? Esto no da la felicidad a largo plazo, simplemente está presente y es inmediato, además, le damos prioridad sobre las cosas que son realmente importantes para nosotros.

En cualquier caso, en lo que sí coinciden la mayoría de expertos es en tratar de sacar partido de ese hábito por eludir lo más complicado. Si realmente no te apetece trabajar en un momento dado, a veces está bien hacer otra cosa que te haga cambiar el chip y volver con más fuerza.

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Comenzar por la parte fácil no es malo, de hecho, en algún momento esas tareas también deben terminarse, siempre que sepas que tarde o temprano debes enfrentarte a lo más difícil.

Trata de trabajar al menos 25 minutos concentrado

Cuando no tenemos tiempo de llevar a cabo la procrastinación estructurada y la apatía se apodera de nosotros, debemos emplear otra técnica. ¿Qué hacer? Trata de establecer una rutina con el temporizador del teléfono durante 25 minutos. Durante ese tiempo, debes ignorar los periódicos, las redes sociales y el correo electrónico, sólo trabaja hasta que se terminen los 25 minutos.

Este método, desarrollado por Francesco Cirillo a finales de los 80, se llama la técnica Pomodoro. Para llevarla a la práctica debemos emplear los siguientes pasos:

  1. Elige una tarea (o un lote de tareas) para trabajar.
  2. Ajusta el temporizador durante 25 minutos y comienza a trabajar.
  3. Continúa trabajando en la tarea hasta que el temporizador se apague. Trata de hacer todo lo posible para evitar cambiar de tarea o distraerte.
  4. Cuando el temporizador se apaque, tómate una pausa de cinco minutos. Este descanso ayuda a asegurar que no te canses de una tarea en particular.
  5. Repetir el proceso.

La teoría dice que cada bloque de trabajo de 25 minutos es un pomodoro. Una vez que hayas completado cuatro pomodoros, debes tomarte una pausa más larga de alrededor de 20 a 30 minutos que ayudará a relajarte y concentrar el cerebro antes de la próxima sesión.

El verdadero secreto de la motivación… es que no necesitas motivación

Ilustración: Angelica Alzona

No necesitamos sentir que trabajamos para trabajar, un hecho obvio, aunque también muy fácil de olvidar. En cambio, como seres humanos nos resulta muy sencillo identificar la apatía. Tal y como escribe el escritor y psicólogo Oliver Burkeman en su libro The Antidote: Happiness for People Who Can’t Stand Positive Thinking:

¿Quién dice que necesitas esperar hasta sentirte con ganas para realmente comenzar a hacerlo? El problema desde esta perspectiva no es que no te sientas motivado; Es que te imaginas que necesitas sentirte motivado. ...

Si puedes entender tus pensamientos y emociones sobre lo que sea que estás dejando para después, te darás cuenta de que tu resistencia a trabajar no es algo que necesite ser erradicado y transformado en algo positivo. Puedes coexistir con ella. Puedes notar tus ganas de procrastinar y trabajar de todas formas.

[NYMag]