Observatorio de Arecibo. Wikimedia Commons

Ocurrió en el mes de mayo desde el Observatorio de Arecibo en Puerto Rico. Un grupo de astrónomos captaron unas ondas de radio únicas procedentes de una parte del cielo en la que se encuentra una estrella llamada Ross 128. Desde entonces, la causa de estas extrañas señales se ha convertido en un misterio.

Lo curioso es que los patrones de onda no coincidían con nada de lo que se espera de una estrella. Según Abel Méndez, director del Laboratorio de Habitabilidad Planetaria de la Universidad de Puerto Rico en Arecibo:

La estructura de la señal sugiere que viene del espacio profundo. Eso es confuso, porque no hay una explicación infalible para la fuente. Es posible que la señal se produzca por las llamaradas solares de Ross 128, que es una estrella muy activa que se ilumina con frecuencia.

Sin embargo y como señala el mismo equipo, las señales que provienen de las llamaradas son, por lo general, a frecuencias mucho más bajas que las detectadas. De hecho, no se descarta que las ondas puedan provenir de algo más en el espacio profundo dentro del campo de visión de Ross 128. ¿El problema? Que no hay nada cerca, “así que ahora mismo no tenemos una teoría para explicar cómo la estrella podría hacer esto”, explica Mendez.

Imagen: AP

Una posibilidad es que la fuente provenga de una interferencia de radio cercana, aunque sería raro, ya que las ondas de radio locales suelen tener patrones fácilmente identificables. También podría ser una señal que proviene de un satélite que está en órbita alrededor de la Tierra, aunque como explica el astrónomo:

Sería también muy raro, ya que ningún satélite ha producido señales como esta anteriormente. La interferencia puede rebotar entre las montañas y los edificios y causar cosas extrañas, sin embargo, nunca como esto.

Por tanto, la estructura de la señal parece indicar que efectivamente la fuente está en el espacio profundo. Una pista de ello la ofrecen las frecuencias. A diferencia de una onda de radio de una emisora en la Tierra (con una sola frecuencia), la señal de Ross 128 contiene ondas de muchas frecuencias diferentes, y estas ondas han llegado a la Tierra en tiempos variados.

Esto significa que la señal viajó durante un largo período a través del espacio. Una onda de radio que viaja en su camino a la Tierra se encontrará con pequeñas partículas en el espacio interestelar, ralentizando las frecuencias más bajas y llegando más tarde que las frecuencias más altas. Es lo que se conoce como dispersión, un efecto que se vuelve más pronunciado cuanto más tiempo viaja una señal a través del espacio.

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Por último y como señala el equipo, también es posible que nos encontremos ante un tipo de llamarada solar nunca vista antes, o incluso como Mendez dice con la boca pequeña, “existe la tentadora opción de los alienígenas”, aunque lo más probable es que “sea alguna de las otras explicaciones”. La solución se sabrá pronto. Los astrónomos esperan tener más detalles en una semana después de observar a la estrella hace unos días. [The Verge]