Parece que fue ayer, pero no, han transcurrido ya más de 20 años (21 para ser exactos) del estreno de Parque Jurásico. Dirigida por Steven Spielberg, se convirtió en uno de los mayores taquillazos de la historia del cine y fue un hito en el uso de efectos especiales. De hecho se llevó el Oscar en esta categoría en la edición de 1994. Ahora, 20 años después, lo curioso es ver cómo se hicieron.

Hoy la industria cinematográfica ha girado casi por completo a los efectos digitales. En este vídeo, sin embargo, se muestra cómo dedicaron semanas enteras a construir el fascinante robot de uno de los dinosaurios, el Dilophosauros. Exacto, el que escupía veneno a la cara de sus víctimas.

El vídeo está en inglés, pero se pude seguir perfectamente el proceso de construcción, desde las primeras pruebas y prototipos al robot completo final. Lo más curioso de este dinosaurio era su supuesta capacidad para escupir veneno, algo más producto de la imaginación que de la realidad científica. Por los fósiles encontrados es imposible saber a ciencia cierta si escupía o no veneno.

Pero da igual, a lo que vamos. En los efectos especiales de Parque Jurásico se utilizó animación digital, sí, pero también muchos recursos físicos, mecánicos y palpables, algo que hoy es casi imposible encontrar en una película. La tecnología y el software han avanzado tanto que por coste, rapidez y resultado final no merece la pena.

Un gran ejemplo: cómo construyeron el mecanismo de la lengua del Dilophosauros (a partir del minuto 3:48 del vídeo). Increíble el nivel de detalle. Ahora probablemente con dos o tres días de programación estaría resuelto. Antes se construían de verdad.

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