Piojo de mar sobre un alevín de salmón. Foto: Wild Fish Conservancy

Si te gusta el salmón, tenemos malas noticias para ti. Los precios de este sabroso pescado están tocando máximos históricos y todo indica que van a seguir subiendo. La culpa de este aumento la tiene un desagradable parásito que trae de cabeza a las granjas de salmones: el piojo de mar.

El piojo de mar o piojo del salmón (Lepeophtheirus salmonis) es un pequeño crustáceo marino. Aunque es completamente inofensivo para los seres humanos (da igual que lo toquemos o lo comamos), para los salmones es el equivalente a una garrapata. Cuando un piojo de mar entra en contacto con un salmón, se adhiere a su piel para alimentarse de su sangre.

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De por sí, el parásito no es mortal para el pez, pero debilita la salud del salmón (provoca heridas y sangrado) y lo hace vulnerable a infecciones. Además, también es vector de algunas enfermedades que afectan a salmones y truchas. Si muchos de estos parásitos se sujetan al mismo salmón pueden provocarle la muerte con bastante facilidad, sobre todo si se trata de alevines o ejemplares jóvenes.

Ejemplares macho y hembra del piojo de mar. Foto: Sea Lice Research Centre

El piojo de mar no supone un problema muy serio para los salmones en estado salvaje porque los peces solo se reúnen en gran número para reproducirse río arriba cuando ya son adultos fuertes. Sin embargo, el parásito se ha convertido en una auténtica pesadilla para las granjas se salmones que crían estos peces en grandes recintos costeros abiertos al mar.

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En estos recintos, los piojos pasan con facilidad de un salmón a otro y provocan una elevada mortalidad entre los peces. Se calcula que las infestaciones de piojos marinos generan un gasto de 550 millones de dólares al año a la industria de las piscifactorías. Para rematar, no existe una manera sencilla de eliminar los parásitos sin matar también a su huésped.

Piojos de mar en un ejemplar de salmón adulto. Foto: Sea Lice Research Centre

La solución más extendida desde los años 70 es tratar a los salmones con una solución de Benzoato de Emamectina. El producto, conocido comercialmente como Slice, hace que los piojos de mar se envenenen al consumir la sangre del salmón y mueran. Desafortunadamente, los piojos de mar están desarrollando una resistencia natural a este pesticida y cada vez es menos eficaz. En Escocia ya hay granjas que han tenido que aumentar diez veces la dosis de Slice para poder matar a los piojos de mar. El uso de otros pesticidas está prohibido en muchos países porque las sustancias se liberan en el mar y son letales también para muchas especies de crustáceos. Salvar a los salmones de granja para diezmar a los centollos o a las langostas no es la mejor de las ideas.

Otras soluciones pasan por dar a los salmones un baño en agua muy caliente o en peróxido de hidrógeno (agua oxigenada). El primer método tiene muchas posibilidades de matar también al salmón. En 2016, una granja de salmones exterminó 175.000 animales al pasarse con la temperatura del agua en un baño destinado a matar una infestación de piojos de mar. Los peces muertos de esta forma no son aptos para el consumo. El segundo método del agua oxigenada no cuenta con el beneplácito de las asociaciones de seguridad alimentaria.

Un ejemplar de Cylopteridae en un acuario. Foto: Wikipedia

En Noruega hay granjas que han optado por una solución muy ecológica, que es utilizar Cyclopteridae, una familia de pequeños peces de aspecto simpático que se alimenta precisamente de piojos de mar y limpian la piel de los salmones sin dañarlos. El problema es que el uso de estos peces no está permitido en todos los países. Canadá, por ejemplo los considera una especie invasora.

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El calentamiento de los océanos juega a favor del piojo de mar. La última infestación de este parásito ha arrasado casi por completo las granjas de este pescado en la costa de la Columbia británica. Mientras la ciencia da con una cura económicamente viable y sostenible desde el punto de vista ambiental, el índice de precio del salmón sigue escalando en el Nasdaq y ha roto récords dos veces en 2016. Si queremos salmón este año vamos a tener que rascarnos el bolsillo más que de costumbre. [vía Quartz]