Foto: giveawayboy / Flickr

Apenas nos detenemos a leer toda la palabrería legal cuando firmamos un nuevo servicio online, y eso es un problema más serio del que parece. Una compañía británica llamada Purple acaba de demostrarlo logrando que 22.000 personas acepten hacer servicios comunitarios a cambio de wifi.

Purple, con sede en Manchester, se dedica a suministrar acceso gratuito a Internet para diferentes compañías como Lego, Outback Steakhouse o Pizza Express. El caso es que en Purple decidieron hacer un pequeño experimento. Durante dos semanas, añadieron una cláusula a sus términos y condiciones de servicio. Al aceptar los términos con esa cláusula, los usuarios del servicio de wifi gratuito se comprometían a dedicar 1.000 horas de trabajos comunitarios entre los que están:

  • Limpiar excrementos de animales en parques locales
  • Abrazar a perros y gatos callejeros
  • Desatascar manualmente tuberías atascadas
  • Limpiar letrinas portátiles en conciertos y festivales
  • Pintar cáscaras de caracoles para alegrar su existencia
  • Limpiar chicles pegados de las aceras

Estas actividades estaban escritas tal cual en los términos y condiciones que, por supuesto, nadie se dignó a leer. En un post oficial, Purple ha querido tranquilizar a sus clientes. La compañía no reclamará la realización de estos servicios a ninguno de los 22.000 clientes que firmaron. Se trata solo de un experimento para llamar la atención sobre la importancia que tiene leer lo que firmamos y los términos sobre los que tan alegremente pulsamos “aceptar” no dejan de ser un tipo de contrato.

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Purple es uno de los operadores que ya se ha adherido al nuevo programa General Data Protection Regulation (GDPR). Se trata de una iniciativa a nivel europeo por el que las compañías deberán simplificar sus términos y condiciones y ser más transparentes con el cliente. Esta nueva regulación será obligatoria a partir del 25 de mayo de 2018. [Purple vía Geeks are Sexy]