Imagen: DC Comics

En 1940, el psicólogo William Moulton Marston y su esposa, crearon una heroína para DC Comics llamada Wonder Woman que se convirtió en icono del feminismo. En 2016, 45.000 personas creen que ese icono no puede representar a Naciones Unidas porque es demasiado sexy.

En octubre de este mismo año, Naciones Unidas tuvo la ocurrencia de nombrar al personaje de DC embajador honorífico de la institución bajo la campaña Imagina todas las maravillas que podemos hacer (Think of All the Wonders We Can Do). La campaña estaba destinada a promover la igualdad de género y a dar más visibilidad a mujeres y niñas en todo el mundo, pero no ha sido del gusto de los funcionarios de Naciones Unidas.

Un grupo de trabajadores de la institución comenzó una campaña de recogida de firmas y logró recabar el apoyo de 45.000 personas. La iniciativa ha terminado en el despido fulminante del personaje como embajadora honoraria. Ha durado apenas dos meses.

No es la primera vez que Naciones Unidas elige un personaje de ficción para dar impulso a alguna de sus campañas, pero nunca ha tenido mucho éxito en ello. Red, el pájaro rojo de Angry Birds apenas duró unos días tras su nombramiento.

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Parte de la razón para la destitución de Wonder Woman se debe precisamente a que no es una mujer real. Hasta ahí tiene mucha lógica porque hasta la propia institución es un ejemplo real de desigualdad de género. En sus 71 años de historia nunca se ha elegido a una mujer para el cargo de Secretaria General de Naciones Unidas, lo cual es una auténtica vergüenza. Sin embargo, la petición para destituir a Wonder Woman también dice esto:

Es alarmante que Naciones Unidas considere el uso de un personaje con una imagen excesivamente sexualizada en una época en la que la tendencia en la sociedad es precisamente a tratar a las mujeres y las niñas como objetos.

Puedo equivocarme, pero a mi juicio el problema es justamente el contrario. Si como sociedad no somos capaces de considerar la idea de que una mujer puede ser sexy y, al mismo tiempo, tener poder y ser inteligente y capaz, quizá es que el concepto de igualdad que manejamos está completamente equivocado. [vía Foreign Policy]