Hay varios motivos, de emergencia o no, por los que siempre viene bien tener a mano una buena película en Navidad. Para tranquilizar al primo de 10 años que no se está quieto, para callar al cuñado de turno o, en un registro más amable, porque la Navidad está para ser disfrutada en paz y armonía en familia, si es con algo del séptimo arte mejor.

Las siguientes películas no son joyas ocultas, ni están destinadas a ningún grinch anti-Navidad (esos tampoco faltan nunca), son de esos clásicos de ayer, hoy y siempre. Películas que todo el mundo ha visto alguna vez, enterró en un cajón o recordó de manera ocasional con un “Ah, debería volver a ver algún día...

The Goonies

Clásico entre los clásicos. No, no tiene que ver nada con la Navidad, pero en 2015 se han cumplido 30 años desde que se estrenó y siempre parece conservar un poquito de su magia. Es posible, también, que ninguno de los más pequeños la haya visto todavía.

Die Hard/Jungla de Cristal

Esta es de las que suele abundar en la parrilla de programación navideña, pero tampoco está de más y, en mi caso al menos, pueden haber pasado más de 10 años desde la última vez que la vi. Valen también la segunda y la tercera entrega. La cuarta y la quinta, que también hay, mejor evitarlas.

Cinema Paradiso

Probablemente la menos conocida de las cinco, pero también una maravilla atemporal. No es la película más asequible del mundo para un niño, pero para el resto... es simplemente perfecta.

Gremlins

Otro clásico que llega con su propia tarjeta de presentación bajo el brazo. Y no sé si le hace falta mucho más.

Arma Letal/Lethal Weapon

Como con Jungla de Cristal, Arma Letal tiene ese toque ochentero encantador y una historia sin ningún tipo de pretensiones que precisamente por eso funciona. De los buenos tiempos de Mel Gibson.

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Y sí, mi debilidad son los 80.

Imagen de portada: Roman Prishenko/Shutterstock

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