Llevábamos tiempo escuchando que Google estaba preparando su propio smartwatch. Finalmente, los rumores se han hecho realidad, sólo que con mucho más sentido. Google no estaba trabajando para estar en un reloj inteligente, sino para estar en todos. Aún es pronto para saber cómo será la experiencia de llevar Android Wear en un reloj, pero hay al menos cinco razones por las que este puede ser el auténtico comienzo del boom de los smartwatch.

1) Experiencia

No nos referimos a experiencia en wearables. La incursión más potente de Google en este sentido es Google Glass, y su previsible fracaso no tiene que ver tanto con fallos en su experiencia de uso, sino con problemas para encajar el propio concepto en sí dentro de una sociedad demasiado celosa de su privacidad.

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No, en lo que Google tiene experiencia es en gestionar plataformas de software hasta dotarlas de una masa crítica de usuarios capaz de adueñarse de todo un mercado. No hace falta citar lo que ocurrió con Android. Cuando fue presentado por primera vez, no pasaba de ser considerado el experimento de un puñado de geeks. Años después, aquel experimento se había comido a sus principales competidores, amenazando incluso con encerrar a su máximo rival, Apple, en un nicho de mercado. Google ha crecido y ha aprendido mucho desde entonces. Su experiencia, a nivel empresarial, está fuera de toda duda.

2) Fabricantes

¿Para qué asociarse a un solo fabricante y lanzar un único dispositivo? El negocio de Google no es el hardware. Los Nexus son una excepción cuyo propósito es establecer directrices, pero el auténtico mercado de la compañía es conseguir convencer a todos los fabricantes de que trabajen con su sistema operativo y, por tanto, con su motor de búsquedas y sus aplicaciones básicas.

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Labrada ya una reputación en smartphones, no ha sido difícil atraer a todos los grandes fabricantes al terreno de juego de Android Wear. Están todos los importantes: Samsung, LG, HTC, Asus y Motorola. También participan en el proyecto los principales fabricantes de chips con la única y curiosa ausencia de Nvidia. Habrá que seguir de cerca ese asiento vacío para determinar si es un simple retraso, o responde a otras causas. Sea como sea, el apoyo de estos fabricantes en el lanzamiento ya es más que suficiente. Eso sin mencionar a marcas de joyería como Fossil que no han dudado en embarcarse en el proyecto. ¿Llegaremos a ver un Rolex Android en el futuro? Al paso que vamos no sería de extrañar.

3) Desarrolladores

Aún habrá que ver en qué consiste el kit de desarrollo final de Android Wear, pero la primera versión ha sido puesta a disposición de la comunidad al mismo tiempo que se hacía pública su existencia. Google sabe perfectamente que una plataforma no es nada sin software, y no quiere repetir errores como el del primer Samsung Galaxy Gear, cuyo funcionamiento se limitaba a un puñado de aplicaciones.

La primera versión preliminar de este paquete de software para desarrolladores busca precisamente que no quede una sola aplicación que no cuente con integración en Android Wear cuando los primeros relojes con esta variante de Android lleguen al mercado. Inicialmente, la integración de estas aplicaciones se traducirá solo en notificaciones y búsquedas con Google Now, pero ya es mucho.

Más adelante llegarán las aplicaciones adaptadas para smartwatch, pero esa no es una prioridad para Google. Al fin y al cabo, nadie va a ponerse a jugar al Angry Birds en una pantalla tan minúscula. Por otra parte, liberar el SDK supone abrir la mano para que la potente comunidad de desarrolladores que cocinan ROMs y modificaciones para Android empiecen a hacer lo propio en Android Wear. Un reloj es un dispositivo con un fuerte componente de moda, y la personalización juega aquí un papel casi imprescindible.

4) Diseño

Hasta ahora, todas las apuestas en materia de smartwatches tenían algún pero. Los modelos de Samsung o Sony fallaban en usabilidad y autonomía. El Pebble es el que más se ha acercado por su simplicidad y autonomía, pero no deja de parecer un reloj digital de los años 80 en comparación con lo que Google ha presentado hoy. El Moto 360 es, por poner un ejemplo, una auténtica preciosidad.

El diseño puramente estético se une a otro diseño si cabe aún más importante: el diseño de interfaz. La clave de que Android Wear arrase, o se quede en una excentricidad para frikis con paciencia, es que los nuevos relojes sean sencillos y cómodos de utilizar. Google tiene ya varios años de experiencia en hacer de Android un software bonito y usable. Habrá que ver si los modelos finales se mueven tan bien como los render que Google ha mostrado en sus vídeos

5) Precio

Este es otro de los factores clave en el que Google sabe moverse como pez en el agua. La cantidad de marcas que están trabajando en el proyecto Android Wear hace pensar que, pasada la efervescencia inicial por crear el reloj más espectacular del mercado, comenzaremos a ver dispositivos con un rango de precio más asequible.

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Hay un aspecto que juega a favor de Google, y es que los relojes (al menos los relojes buenos) son percibidos como joyas, y los consumidores pueden asumir un precio relativamente elevado con cierta naturalidad. Si los fabricantes se suben demasiado a la parra, Google solo tiene que lanzar su propio modelo Nexus en Google Play para romper la baraja y estabilizar el mercado. El precio de los relojes Android Watch es una auténtica incógnita, pero si Google consigue mantenerlos en torno a los 200 dólares no será raro que domine completamente el mercado antes de que Apple o Microsoft tengan siquiera tiempo de presentar el suyo.

Los peros...

Por supuesto que hay peros en el proyecto Android Wear. Los principales son la usabilidad y la autonomía. En el primer aspecto, Apple podría dar un golpe de efecto si consigue diseñar un reloj que consiga hacer lo mismo que un Android Watch, pero mejor. Con todo, no parece probable que los de la manzana puedan competir en precio.

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En cuanto a la autonomía, mucho nos tememos que la pelota queda en manos de los fabricantes. Lo máximo que puede hacer Google al respecto es reducir al mínimo el consumo de Android Wear, pero algo nos dice que tendremos que irnos preparando para cargar dos dispositivos a diario.

Aún es pronto como para adjudicar un ganador en la carrera por los wearables, pero la estrategia de Google pinta como caballo ganador, al menos con los que se conoce a día de hoy. La mejor noticia es que el desembarco de Google pone por fin gasolina en un mercado que parecía que iba un poco a la deriva. Ya quedan pocas dudas de que 2014 va a ser el año del smartwatch.

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