2015 fue un gran año para la televisión. No solo recibimos nuevas temporadas épicas y que nos dejaron en ascuas (como ese final de Juego de Tronos, o el final de temporada de Agents of S.H.I.E.L.D. y House of Cards, por ejemplo), sino que hubo muchas grandes sorpresas, series nuevas que nos atraparon de inmediato.

No es sencillo hacer una serie nueva, y que esta se convierta en un éxito de culto con millones de espectadores cada semana. No todos tiene la suerte de The Walking Dead, cuyos fanáticos tuvieron que soportar una segunda temporada casi insufrible, antes de que se convirtiera en esa obra maestra que es hoy en día. O la suerte de Fargo, de contar con un reporto de estrellas tan grande (entre actores, guionistas y directores) que era casi imposible que hicieran algo mal.

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En 2015 llegaron varias series nuevas que nos dejaron con una sonrisa en la boca (o una expresión de sorpresa, al menos). También tuvimos nuestros tragos amargos, pero en general ha sido un gran año para la televisión, protagonizado por series como Narcos, Wayward Pines, Mr. Robot y Better Call Saul, o estas grandes series que nos sorprendieron y dejaron con ganas de mucho más:

Jessica Jones (y Daredevil)

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Muchos podrían decir que el producto “Marvel+Superhéroes” está siendo explotado a niveles muy exagerados en el cine, y puede que tengan razón (así sea parcialmente, y así nosotros disfrutemos esas películas), pero la realidad es esto no tiene nada que ver con las series que Netflix y Marvel han lanzado en conjunto.

Daredevil y Jessica Jones nos hicieron creer que serían dos series de superhéroes comunes y corrientes, al mejor estilo de las películas de Marvel (el “bueno” lucha contra el “malo” y salva a los “inocentes” e indefensos), pero no es así. La primera fue un golpe duro, literal, a la forma en la que Marvel hace cine y TV. Tiene violencia, tiene sangre (mucha) y es un superhéroe bastante “humano” que simplemente siente una necesidad de proteger a su ciudad (y lleva muchos golpes por eso).

Y la segunda fue la mayor sorpresa de todas, incluso del año (según mi opinión personal). Es una serie donde la heroína lo que quiere es superar sus traumas del pasado, no salvar al mundo, y que cuenta con el “mejor” y más enfermizo villano que he visto jamás en una serie o película de superhéroes. Necesitamos más series como estas.

Ash vs Evil Dead

Ash vs Evil Dead es otra de esas series que no se toman muy en serio y por eso triunfan. La trama es continuación de la historia de Ash en las películas Evil Dead, que se estrenaron en la década de 1980, y aunque creí que serían otro intento fallido de revivir una franquicia que debería haberse quedado muerta, resulto ser una maravilla. Una sangrienta y estúpida maravilla.

La serie tiene todo lo que puedes esperar en algo de su tipo: sangre falsa por litros, monstruos, cosas horribles, un hombre que en lugar de mano tiene una motosierra, cabezas que explotan y fantasmas que se sienten tan falsos que lo que dan es risa. Es una combinación maestra.

Bloodline

Bloodline es una serie del más puro suspenso (o thriller), de esas que nos dejan con la boca abierta al finalizar cada episodio, ya sea porque hacen alguna revelación sorprendente o porque nos dejan en ascuas con ganas de ver el siguiente episodio para saber qué es lo que ha sucedido. Pocas series este año han sabido mantener el drama y misterio durante toda una temporada como esta.

La serie se basa en la historia de la familia Rayburn que, después de varios años, recibe de nuevo a uno de sus miembros, el hermano mayor y oveja negra de la familia. Con él llega un alud de problemas y crímenes, haciendo tambalear y pelear a toda la familia. Por supuesto, todo esto está relacionado a un “pasado oscuro” que tienen los buenos Rayburn y muchos misterios más que iremos conociendo durante su primera temporada.

Marvel’s Agent Carter

Volviendo a las filas de Marvel, puede que Agent Carter no sea tan violenta o explícita e intensa como las series de Netflix, pero sí que tiene algo que la hace única y especial: una protagonista muy fuerte, que no necesita de la ayuda de nadie y que usa el espionaje más clásico para lograr su cometido y ser la fundadora de una de las agencias de seguridad y espionaje más conocidas en el mundo.

O bueno, al menos en el mundo de la ficción y los cómics de Marvel. Peggy Carter es la fundadora de S.H.I.E.L.D. y la serie se desarrolla después de los acontecimientos de la primera película del Capitán América, por lo que si eres fanático de las películas de Marvel, es otra historia imperdible, protagonizada por uno de los personajes femeninos más fuertes que existen hoy en día en la televisión.

The Man in the High Castle

A veces, cuando nos enteramos de que alguien hará una adaptación para el cine o la televisión de una gran obra literaria, nos ponemos a la defensiva. La primera idea que nos llega es que “jamás será tan buena como el libro”, y en la mayoría de los casos es así. Pero eso no quita que hayan adaptaciones magníficas y a la altura de la novela, incluso cuando hablamos de una obra escrita por Philip K. Dick. Y The Man in the High Castle es una de estas.

La serie se basa en una premisa: ¿qué pasaría si el Eje hubiese ganado la Segunda Guerra Mundial, y no los Aliados? La historia nos cuenta la respuesta adelantándose unos cuantos años en el futuro después de la guerra, y desarrollándose en una versión de los Estados Unidos dividida por la mitad, una parte bajo el control de Japón y la otra bajo el control de la Alemania Nazi. Es una de las sorpresas del año porque la adaptación es magnífica, y muestra los detalles de la forma más cruda de este universo creado por Philip K. Dick.

Mención honorífica: The Leftovers

Es cierto, The Leftovers no es una serie para cualquiera. Su premisa es tan extraña y confusa que podemos ver claramente cómo los ratings de visionado fueron disminuyendo episodio tras episodio,y la segunda temporada fue vista por, aproximadamente, la mitad de personas que vieron la primera temporada. Pero este año la serie fue tan genial que lo único que pienso es en lo que se han perdido los que la abandonaron.

Aunque no es una “serie nueva” como tal, la segunda temporada brilló tanto que merece ser destacada como parte de lo mejor que vio la televisión durante este 2015. Esta temporada fue más de lo mismo, pero mejor: más intensa, más misterios, más escenas que te dejan con la boca abierta, más de esos momentos y episodios que te dejan con una sensación de pesadez y no entiendes por qué, el pobre de Kevin Garvey sufrió mucho más y solo nos dieron unas pocas respuestas. Cada episodio fue magistral, y afortunadamente HBO ya confirmó que la serie creada por Damon Lindelof y Tom Perrota regresará para una tercera y última temporada, que nos responderá todas nuestras dudas (o no).

Bonus: Minority Report

La serie de Minority Report entra en nuestra lista por ser otra gran sorpresa, pero no para bien, sino para mal. Es de esas series que debieron quedarse muertas, que pensamos que iban a ser malas pero no TAN malas. Tanto así, que aunque originalmente Fox había ordenado 13 episodios para su primera temporada, la redujeron hasta 10 y dijeron algo como “mira, no, mejor dejemos esto hasta aquí”. Así que no pierdas tu tiempo con esta, y más bien comienza a ver (si aún no lo has hecho) alguna de las otras series que nos sorprendieron en este 2015.

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