Fotograma de Apocalipsis Now

Cuando hoy nos imaginamos un conflicto bélico es fácil pensar en toda la tecnología que hay detrás. Pero hace no tanto no existían ni la mitad de las innovaciones que tenemos hoy. Esta es una lista de esas estrategias en el campo de batalla que han convertido a las guerras en más mortales de lo que ya eran.

Durante miles de años, los estrategas militares han intentado todo lo que tenían a su alcance para derrotar a los rivales y minimizar las bajas propias. En la antigüedad eso significaba todo, y cuando decimos todo nos referimos, por ejemplo, al lanzamiento de cadáveres infectados por la peste en territorio enemigo o a convertir caminos en auténticas e ingeniosas trampas mortales.

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Fueron pasando los años, lo que ofreció al hombre tiempo y experiencia para desarrollar nuevas estrategias. La guerra entonces pasó a ser una partida de ajedrez, cada vez más metódica y con planes de ataque más complejos. Sin duda, las siguientes innovaciones en el campo de batalla fueron una baza fundamental para moldear los conflictos que tenemos hoy:

Mejora en las comunicaciones

Telégrafo en la Guerra Civil americana. Wikimedia Commons

Casi diríamos que ha sido la base de todo lo demás. En la Edad Media y posiblemente antes, era muy difícil para los comandantes pasar órdenes o actualizaciones con relativa inmediatez. Los soldados tenían que esperar (y rezar) a que sus estrategias iniciales fueran acertadas a medida que avanzaban. La introducción del telégrafo a partir de 1800 permitió a las fuerzas terrestres reconocer y reaccionar ante situaciones cambiantes, influyendo tanto en las decisiones ofensivas como en las defensivas. Fue el principio de la nueva guerra.

La guerra química

La infantería británica avanzando a través del gas en la Batalla de Loos, el 25 de septiembre de 1915. Wikimedia Commons

Las municiones y las armas no han dejado de evolucionar. De hecho, durante más de 2.000 años las guerras se han dirimido con todo tipo de armamento donde se incluía cierto tipo de ataque químico. Por ejemplo los espartanos tenían sus pozos envenenados por los atenienses sobre el 600 a.C, mientras que Gengis Khan catapultaría el ardor del azufre sobre las murallas fortificadas en el 1200 d.C.

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Aún así, no fue hasta que las tropas alemanas lanzaron el gas venenoso sobre las fuerzas aliadas en Bélgica en 1915 cuando fuimos testigos del potencial mortal que podían tener este tipo de ataques. Incapaces de reconocer lo que estaba sucediendo, los soldados se derrumbaron y crearon una pila casi instantánea de casi 1.000 cuerpos. Al final de la guerra se contabilizaron 90.000 muertes y un millón de heridos graves, todos atribuidos al gas mostaza y derivados. Aquello fue tan bestia que la mayoría de las principales potencias del mundo firmaron el Protocolo de Ginebra que prohibía su uso en combate.

La revolución industrial

Portaviones aliado en la Segunda Guerra Mundial. Wikimedia Commons

No podía faltar, por supuesto. Lo cierto es que cuando las armas se hacían a mano su número era limitado, pero con el advenimiento de la fabricación en grandes fábricas los soldados tenían más acceso a armas mortales de gran alcance. Una auténtica revolución.

Napalm

Barco estadounidense lanzando Napalm en Vietnam. Wikimedia Commons

Ya lo decía Robert Duvall en Apocalipsis Now, “me encanta el olor a Napalm por la mañana”. La sustancia fue utilizada de forma masiva en la guerra de Vietnam, un compuesto que fue desarrollado originalmente durante la Segunda Guerra Mundial que agregó una eficacia mortal a los funcionamientos de los bombardeos.

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El uso extensivo del napalm derivó en un número de bajas significativas. Cuando se desplegaba durante las explosiones la sustancia gélida y alquitranada quemaba y se quedaba ardiendo pegada en la piel, creando así heridas severas que causaron un sufrimiento prolongado.

El modelo napoleónico

Napoleón en la batalla de Austerlitz. Wikimedia Commons

Napoleón era famoso por instituir su acercamiento a la batalla: el hombre quería que sus soldados se armaran en la batalla y mataran a tantos como fuera posible, y lo hacía con muy poca preocupación por lo que se podría ganar (o no) estratégicamente.

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Lo cierto es que de modelo de “pura destrucción” le dio la victoria, pero también llevó a un número de bajas incalculables a ambos lados de cualquier conflicto al que se enfrentó. Napoleón asumió desde el principio que las muertes ocurrirían en ambos lados. Su enfoque , conocido como “aniquilación”, se llevó a cabo hasta la Segunda Guerra Mundial.

Drones

Un MQ-9 Reaper. Wikimedia Commons

Con los drones entramos en nuestra era. Con la llegada de los aviones no tripulados el ataque a un enemigo ha adquirido una forma novedosa y potencialmente devastadora. Los drones actuales, en teoría (vídeo de WikiLeaks), pueden aparecer sobre un área de conflicto y destruir objetivos con un riesgo mínimo para los civiles.

GPS

GPS on War. Wikimedia Commons

Durante el conflicto iraquí de 1991 las fuerzas estadounidenses dependieron en gran medida del GPS para rastrear y localizar tanto a los soldados que se oponían como a sus principales instalaciones de suministro. Por primera vez, los pilotos y otros artilleros podrían seguir con precisión los objetivos y desplegar los explosivos con precisión.

La Guerra Total

Guerra Civil. Wikimedia Commons

Está táctica, empleada entre otros por el General William Sherman en la Guerra Civil estadounidense, rompe las vías de comunicación y de suministros de alimentos en un esfuerzo por reducir los recursos del otro bando. En el caso de Sherman su táctica terminó ahorrando vidas al acelerar el fin del conflicto. A partir de entonces esta táctica se conoce como “Guerra Total”. [National Geographic vía MentalFloss]