Soy un entusiasta de Alien desde que mis primos mayores me aterraron contándome la película porque era demasiado pequeño para ver El Octavo Pasajero, y hoy estoy de enhorabuena. Hoy, el director Neill Blomkamp ha dado el primer paso para darle el final que se merece a una de las sagas más maltratadas del cine.

Blomkamp ha hecho dos cosas emocionantes. La primera ha sido convencer a la brillante y maravillosa Sigourney Weaver para que vuelva a encarnar a la teniente Ripley. ¡¡Hurra!! Os dejo unos segundos para saborear esta maravillosa noticia. Bajo estas líneas tenéis a ambos dando su opinión sobre la futura película.

La segunda buena nueva es que Blomkamp ha decidido prescindir completamente de Alien 3 y Alien Resurrección. A todos los efectos, es como si no hubieran ocurrido. Su película continuará directamente el guión dónde lo dejó Aliens: El regreso. Si no fuera porque respeto demasiado mis ediciones de coleccionista, echaría al fuego Alien 3 y Alien: Resurrección, las olvidaría, y dejaría el hueco libre para el próximo film de Blomkamp.

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También parece que el Alien de Blomkamp, como discurre aún más en el futuro respecto a Prometheus, no se verá afectada por los acontecimientos que se cuentan en ninguno de los tres actos de esta precuela planeada por Ridley Scott. Teniendo en cuenta el desastre argumental que ha dejado Damon Lindelof, es todo un alivio.

Un inicio inmejorable

No creo que haga falta entrar aquí a explicar lo influyente que ha sido Alien: el octavo pasajero para el cine espacial y de terror. Quizá no es la mejor película de Scott, pero es un peliculón. Años después, James Cameron recogió el testigo de aquella cinta claustrofóbica y aterradora, y la convirtió en un espectáculo de acción menos denso, pero competente. Además, dotó a la criatura creada por el maestro H.R. Giger de un aberrante ecosistema de parásitos espaciales que añadía su punto de asco y desasosiego a una cinta que, por lo demás, es el blockbuster perfecto para disfrutar de las palomitas sin complejos.

Hasta aquí íbamos bien, muy bien incluso, pero llegó un Fincher novato y sus manos inexpertas pusieron un punto y final demasiado prematuro y demasiado pretencioso a la saga. El propio director se ha lamentado más de una vez de aquel destrozo de sus primeros años.

Del terror (y la acción) serios a la payasada genética

Para aquel entonces, la película de Ridley Scott ya era un clásico y nadie creía que un reboot de la saga fuera buena idea. En su lugar lo que se les ocurrió fue hacer Alien: Resurrection.

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Hay algo que se me escapa en Resurrection. No entiendo qué salió mal, pero tiene que haber un dato que nadie conoce, un secreto inconfesable que explique por qué un director tan maravilloso como Jean-Pierre Jeunet (Delicatessen, La Ciudad de los Niños Perdidos, Amelie...) y un guionista tan competente como Joss Whedon (sí, el mismo Whedon que ha hecho el guión de Los Vengadores, de Buffy Cazavampiros, de Firefly...) parieran semejante cagada. Ese monstruo del final que parecía una figura de cera a medio fundir. Esa entrañable escena familiar madre-hijo con Súper-Ripley... Santa María de los xenomorfos. He visto escenas de la Troma menos lamentables.

Entiendo que continuar el trágico final dejado por Fincher no era cosa fácil. Trato de imaginar qué hubiera pasado si Jeunet y Whedon hubieran recibido el encargo de hacer la secuela de Seven (otro film de Fincher con final grandilocuente y muy cerrado) y solo se me ocurre algo como... Iron Man 3.

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Quizá el problema es que tanto Jeunet como Whedon tienen demasiado sentido del humor, y la parodia y el slapstick (con ácido molecular en vez de tartas de crema) no pegan muy bien con la sombría historia de parásitos alienígenas asesinos y corporaciones sin escrúpulos. Sea como sea, Alien: Resurrection dejó aún más difícil el hacer una secuela, así que los guionistas se fijaron en un peligroso precedente sentado por los cómics: Aliens Vs Predator. El resultado fueron dos video-clips de ciencia-reggaetón para adolescentes que mi cerebro casi ha logrado olvidar por completo... casi.

Revisar el canon

Si quería alcanzar la redención, la saga Alien necesitaba una purga, necesitaba un borrón y cuenta nueva, una hoguera, un reboot que respetara las dos excelentes películas originales (cada una en su estilo). Necesitaba que alguien diese un puñetazo en la mesa y decretara qué es cánon y qué no en la saga. Ese alguien ha sido Neil Blomkamp, un director al que no siempre le salen las cosas bien, como en District 9. A veces le salen "reguleras". Elysium es buen ejemplo de ello, pero teniendo en cuenta que Matt Damon contaría como atenuante en un juicio a cualquier director, ni tan mal fue la cosa.

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Blomkamp no es garantía de éxito, pero el tipo tiene una visión muy clara de Alien. Sabe lo que quiere contar y a dónde quiere llegar. ¡Demonios! Hasta ha puesto en marcha el proyecto por puro vicio y sin ni siquiera saber si alguien se lo compraría. Con esa dedicación hay razones para ser optimista y para soñar con que la saga Alien por fin puede tener un final digno de sus comienzos.

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