Desde sus comienzos, el ataque informático contra Sony Pictures ha estado vinculado de alguna forma a Corea del Norte, y a un grupo autodenominado Guardians of Peace. ¿Su petición? no estrenar una comedia titulada The Interview en la que se asesinaba al dirigente norcoreano Kim Jong-Un. Al final, las filtraciones provocadas por los propios ciberdelincuentes son las que han aireado precisamente la escena que no querían que el mundo viera, una escena que ha traído a Sony Pictures, literalmente, de cabeza.

The Interview cuenta la historia de dos periodistas a los que la CIA asigna la misión de acabar con Kim Jong-un aprovechando una entrevista al mandatario norcoreano. El climax de la película es precisamente la escena en la que el personaje, interpretado por Randall Park, muere de forma bastante grotesca a bordo de un helicóptero.

La idea era que un proyectil alcanzara la aeronave. El impacto hace que la cabeza de Kim Jong-un literalmente explote. Huelga decir que la violencia de la escena no gustó a los directivos de Sony, que temían la reacción de Corea del Norte. El 26 de septiembre, Seth Rogen envía un correo electrónico a Amy Pascal para solicitar la aprobación de la escena, que ya había sido retocada para eliminar las partes más grostescas. Según los documentos filtrados de Sony Pictures que ha podido recuperar el New York Times, Rogen comentaba lo siguiente:

Hemos eliminado tres de las cuatro brasas que impactan en la cara de Kim. También hemos reducido la metralla, hemos limitado al 50% la cantidad de pelo que arde, y hemos oscurecido significativamente los pedazos de la cabeza que salen volando con la explosión.

Dos días después, Pascal reenvía el email al mismísimo CEO de Sony, Kaz Hirai. Sorprendentemente, Hirai decide romper una tradición de años sin intervenir en las decisiones "artísticas" de Sony Pictures y le pide a Pascal que reduzca aún más la violencia de la escena. También solicita que la toma sea eliminada de la versión internacional de la película para no herir sensibilidades.

Pascal respondió a Kirai asegurándole que Rogen estaba feliz con la decisión pero, como se pudo apreciar más tarde, el comediante estaba más bien molesto con tanto cambio. La escena se pulió aún más hasta hacerla casi para todos los públicos. Parte del resultado es lo que podéis ver bajo estas líneas. Hirai y Pascal acabaron aprobando el resultado, y Seth Rogen no parece haberse quejado de los retoques. A estas alturas, todo indica que lo único que quieren unos y otros es pasar página de una vez y olvidar The Interview. [New York Times, vía Gawker]

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