Chema Alonso, Chief Data Officer de Telefónica, durante la presentación de hoy en Barcelona. Imagen: Telefónica

Se ha hablado mucho de la cuarta plataforma de Telefónica desde que el presidente de la compañía diera algunas pistas hace varios meses, pero la presentación oficial del servicio, que finalmente se llamará AURA, aclara unas cuantas cosas. El problema es el contexto en el que se ha presentado.

Hasta ahora creíamos que la cuarta plataforma de Telefónica (las otras tres son redes, sistemas y servicios) iba a ser una manera de controlar los datos personales que cedemos a empresas como Facebook, Google o WhatsApp. Telefónica ha aclarado hoy que eso sería ilegal además de imposible, ya que los datos de esos servicios y aplicaciones están cifrados. Los datos que sí nos permitirá controlar la famosa cuarta plataforma, AURA, son los que recopila su operadora, Movistar, como estos que enumera Xataka:

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¿Qué datos sí tiene la operadora? Si estamos en el móvil sabe a qué antena nos hemos conectado, pero también si usamos sus DNS a qué servicios, durante cuánto tiempo. Tienen datos de facturación, SMS, llamadas (cuántas, a qué números), pagos, en el caso de tener televisión qué canales vemos, qué películas les compramos, cuántos y qué dispositivos se conectan a nuestro router.

A través de AURA, los usuarios van a poder controlar los datos personales que generan con el uso de productos y servicios de Telefónica. Datos que, ejem, según publica esta semana un semanario alemán, Telefónica estaría vendiendo ya a terceros. De acuerdo con el WirtschaftsWoche, la compañía española ha ofrecido a cadenas de tiendas minoristas y centros comerciales información sobre la edad, el sexo, el origen y los movimientos de sus 44 millones de clientes móviles. Información, cabe aclarar, anonimizada para su aprobación por parte de las autoridades alemanas de protección de datos, pero que supone al fin y al cabo “el cálculo más preciso y completo” sobre cómo se mueven los usuarios, tanto en los espacios públicos de las ciudades como en espacios interiores (cuánto tiempo toman en pasear por las tiendas y mirar los escaparates, etcétera); un chollo para anunciantes.

Dicho esto, AURA parece ser mucho más que un servicio para controlar nuestros datos personales. Telefónica ha construido su cuarta plataforma en base a un nuevo motor cognitivo que transforma el lenguaje técnico de las máquinas en un lenguaje cercano para los usuarios. Así, vamos a poder solucionar un problema técnico o cambiar una configuración de cualquier servicio de una manera tan natura como hablando con Alexa, el asistente de voz de Amazon, pero también con otras interfaces más convencionales.

AURA es, en resumen, una capacidad virtual de interacción entre Telefónica y sus clientes que facilitará al usuario el control de muchas cosas, entre ellas sus datos personales, de una manera más cercana y sencilla, y a través de múltiples canales y dispositivos. Además, se plantea como una vía para descubrirle al usuario nuevos usos de las otras plataformas. [Telefónica]