El caso de Bo Jiang, científico chino de la NASA, se va a convertir en una de las acusaciones más surrealistas de los últimos años. El pasado marzo lo detuvieron justo cuando iba a embarcar en un vuelo de ida a China, llevando consigo su antiguo portátil de trabajo. El FBI y la NASA le acusaron de intentar compartir información confidencial con el gobierno chino. Semanas después, lo único que han podido encontrar en su ordenador son películas descargadas ilegalmente y algo de porno. En la NASA, parece, eso es pecado.

Bo Jiang, de 31 años, trabajaba en el Centro de Investigación de Langely de la NASA en Hampton, Virginia. Es de nacionalidad china, pero llevaba años viviendo y trabajando en EE.UU., donde realizó su doctorado. Jiang fue despedido de su trabajo en enero, tras ser nombrado uno de los 281 empleados de la Agencia Espacial de nacionalidades cuyos países suponen una posible amenaza para las instalaciones y la información de la NASA.

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Posteriormente en marzo, cuando estaba a punto de embarcar en un avión rumbo a China, Jiang fue detenido en posesión de su antiguo portátil de trabajo. Le acusaron de intentar compartir información confidencial con las autoridades chinas, pero lo único que pudieron encontrar fue... nada: películas descargadas ilegalmente y porno.

"Ninguno de los contenidos informáticos que Jiang intentaba llevar a China el 16 de marzo de 2013 era información clasificada, información controlada para su exportación o información propiedad de la NASA", especifica el documento del caso.

Por lo único que se ha declarado culpable Jiang es de no respetar las normas de seguridad informática de la NASA y llevarse su anterior portátil consigo tras haber sido despedido. Lo de ser un espía se queda en el imaginario del FBI. Surrealista. [BusinessWeek y Quartz]

Foto: Andersphoto / Shutterstock