Mathias es un speedrunner danés que se ha convertido en el centro de una curiosa polémica. ¿Su pecado? Acabar el juego Blameless demasiado rápido, tan rápido que la comunidad pensó que hacía trampa. La investigación reveló que el secreto de Mathias era muy diferente: era su monitor.

La tasa de fotogramas por segundo es uno de los datos más importantes a la hora de jugar. Esta tasa determina la cantidad de imágenes que el PC muestra cada segundo. En general, se considera que 30 FPS son el mínimo, pero cada vez más juegos soportan una tasa de 60 FPS porque permite ver las imágenes en movimiento con mayor suavidad.

El problema surge cuando se ejecuta un juego antiguo a 60 fotogramas por segundo. En algunos juegos como Half Life, el incremento en la tasa de FPS puede traducirse en que los scripts del juego se aceleren. Para complicar la cuestión, algunos monitores modernos soportan tasas de refresco mucho más altas que los habituales 60 hertzios, lo que permite a la pantalla mostrar más información cada segundo. En el vídeo a continuación podéis ver lo que ocurre cuando se juega a Super Meat Boy a 800 FPS sin VSync. La velocidad es tan alta que se generan errores en el juego y hasta se puede correr por las paredes.

La sincronización vertical o VSync es precisamente una configuración que limita la tasa de fotogramas a lo que el monitor sea capaz de mostrar. En monitores normales, eso deja el juego en 60 fotogramas por segundo, pero Mathias estaba usando una pantalla a 144 hertzios. El jugador no hizo trampa de manera intencionada. Su VSync estaba activado, pero el refresco de su monitor hizo que los gráficos del juego corrieran tan fluidos que destrozó el récord anterior de speedrun.

El incidente puede ser el germen de un nuevo conjunto de reglas para speedruns. Tras defenderse de las críticas que lo acusaban de haber cometido una ilegalidad, Mathias se mostró de acuerdo en que deben hacerse cambios al respecto, pero que eso es algo que no depende de él.

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