Con decenas de kilómetros de moqueta pateados y abundantes proporciones de cafeína consumidas, el Mobile World Congress llega a su fin y con él la cobertura en Gizmodo en Español. Aquí va un rápido resumen de lo mejor y lo peor que ha dejado la feria.

Lo mejor

El “ganador”: Xiaomi Mi 5

Por un lado, proclamar un ganador único en una feria tan compleja es un tanto atrevido. Por otro, en el MWC 2016 se ha consolidado una tendencia que comenzó años atrás: los móviles cada vez importan menos. Dicho eso, ocupan un lugar predominante así que con todos los peros y los matices es necesario apuntar uno: el Mi 5 de Xiaomi.

Es menos innovador que el que probablemente se coloque segundo en el ránking: el LG G5 con su “Magic Slot”. Tampoco tiene el carisma ni la cámara del Galaxy S7, pero es lo suficientemente distinto, radical y atrevido como para que todo el mundo hable de un teléfono que, de hecho, ni siquiera se comercializa más allá de China.

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Es también una señal de las aguas turbulentas que se aproximan para la mayoría de fabricantes: una buena hoja de característica técnicas y un par de innovaciones incrementales aquí y allá ya no van a ser suficientes. Xiaomi elige competir con un precio rompedor (la mitad del S7, aproximadamente) manteniendo un hardware muy similar. Otros como OnePlus coquetean con cifras similares. Vienen curvas.

Baterías para el hogar: cada vez más importantes

Anunciadas durante la primavera del año pasado, las baterías de Tesla fueron un primer paso importantísimo pero de ningún modo el milagro energético que muchos esperaban. Es normal, a las baterías del hogar todavía les queda un largo camino por delante. En esa dirección, las de Origo son una de las más interesantes que hemos visto en mucho tiempo y tenían un stand en el MWC donde las pudimos probar. Curioso, de nuevo, como productos de este perfil cada vez acaparan más atención en una feria dedicada a los móviles. No serán los últimos.

El tamaño importa, los accesorios también: el DAC del G5

Aunque el “Magic Slot” del nuevo G5 de momento es bastante irrelevante, su futuro y su importancia vendrán determinadas precisamente por los accesorios a los que se conecte. De todos los presentados, el DAC (Digital-to-Analog Converter) es de lejos el más interesante. Aumenta el tamaño del terminal, sí, pero compensa.

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El argumento, en el fondo, se repite en cierto sentido. Con el móvil como dispositivo per se perdiendo cada vez más y más importancia, lo que le rodea da un salto hacia delante para actuar de elemento diferenciador.

Realidad virtual, realidad virtual, realidad virtual

Aunque el principal producto de realidad presentado en la feria como tal, el LG 360 VR de LG ha acabado siendo una terrible decepción (ver más abajo), la última versión para desarrolladores del HTC Vive antes de su comercialización en abril o las Gear VR que Samsung regalará con cada Galaxy S7 han marcado ritmo y tono en el MWC 2016. Todavía estamos lejos de que se conviertan en tecnología de consumo masivo pero aquí es, como siempre, donde se dan los primeros pasos.

Lo peor

Sony Mobile necesita más que esto si no quiere desaparecer

Otrora uno de los fabricantes más importantes de la feria, Sony va ahora de capa caída, las pérdidas económicas se incrementan y no parece haber nadie al frente de la división con la suficiente habilidad como para manejar el timón. Competir en móviles no es fácil para nadie, pero Sony además no parece tener una estrategia clara.

La realidad nada virtual de LG

Realidad virtual, sí, pero no de cualquier manera. Las gafas LG 360 VR se conectan al nuevo G5 mediante un cable y deberían ser una alternativa más o menos decente a las Gear VR. En su lugar, dejan pasar demasiada luz por arriba y por abajo, arruinando la experiencia y probablemente acaben resultando un fracaso comercial.

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Que la realidad virtual va a formar parte importante del futuro de la tecnología pocos lo ponen en duda, pero no vale de cualquier manera. El tropiezo de LG no será, probablemente, el último mientras los fabricantes presentan sus particulares apuestas.

La eterna tarea pendiente: la seguridad

Avast demostró, en menos de 4 horas que, en medio de una feria dedicada a la innovación y a intentar adivinar qué vendrá después, algunas de las cosas más básicas siguen pendientes, como la seguridad. Sólo hizo falta crear unas cuantas redes WiFi para recoger información personal y privada de 2000 personas, algunas con dispositivos que todavía no se habían presentado.

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Imagen de portada: peresanz/Shutterstock



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