Imagen: YouTube

El emprendedor detrás de Fyre Festival, Billy McFarland, ha sido acusado de cometer fraude electrónico con el motivo de estafar a las personas que invirtieron dinero en el evento. Si lo encuentran culpable, McFarland podría ser condenado a hasta 20 años de cárcel.

Según las autoridades estadounidenses, McFarland presentó información falsa sobre su empresa, Fyre Media, para hacerla más atractiva para inversores. Estos le dieron a McFarland más de un millón de dólares para su empresa y el festival. El emprendedor y su socio, el rapero Ja Rule, se enfrentan a más de una docena de demandas de millones de dólares relacionadas con Fyre Festival, según el New York Times. A diferencia de McFarland, Ja Rule no ha sido arrestado.

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En mayo, se reveló que el gobierno estadounidense y el FBI estaban investigando el caso.

Documentos del caso demuestran que McFarland le dijo a inversores que Fyre Media, cuyo negocio principal consistía de una aplicación donde se podía contratar a famosos para conciertos y otros eventos, había ganado millones de dólares por la contratación de artistas en 2016 y 2017. En realidad, la empresa había ganado menos de $60.000 de solo 60 contrataciones.

William F. Sweeney, uno de los directores del FBI en Nueva York, declaró que McFarland tomó grandes medidas para crear un negocio exitoso.

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“McFarland montó un espectáculo y distorsionó el estado financiero de su empresa para conseguir acuerdos más lucrativos para su negocio”, comentó Sweeney. “Al final, el fracaso público de Fyre Festival nos informó de que algo no estaba bien”.

En otra interacción con un inversor, McFarland proporcionó un documento de la correduría de seguros Scottrade que había modificado para que diera la impresión de que era dueño de $2.5 millones de acciones de una empresa. Sus acciones al final valían menos de $1.500.

El Fyre Festival, promocionado por influencers como Kendall Jenner y Emily Ratajkowski, se vendió como un evento lujoso en una isla privada de las Bahamas con actuaciones de artistas como Major Lazer y Blink-182 (los cuales cancelaron en el último momento). Una entrada individual para el evento costaba entre $1.200 y $13.000. El precio para grupos ascendía hasta $250.000. Se vendieron 8.000 entradas.

No obstante, el evento fue un fracaso. Ningún artista tocó en Fyre Festival, que solo duró unas horas. Este tiempo fue caracterizado por una escasez de comida y agua, una falta completa de organización, perros salvajes y un alojamiento que consistía de tiendas de campaña para refugiados, entre otros.

En una declaración en su web en mayo, los organizadores pidieron perdón y dijeron que a la hora del festival, simplemente habían intentado hacer algo demasiado grande y que no pudieron realizarlo.