Alemania acaba de tomar la delantera en la carrera que muchos países mantienen por desarrollar el primer reactor de fusión viable para la producción de energía a gran escala. Su apuesta se llama Wendelstein 7-X, y es un reactor del tipo Stellarator que acaba de crear su primera nube de plasma de hidrógeno durante una fracción de segundo.

Aunque haya sido un efímero destello, es un paso importante. El Wendelstein 7-X es el más grande de los Stellarator. Bajo este nombre encontramos toda una categoría de reactores de fusión que adoptan una forma toroidal (de donut) pero con sus paredes retorcidas. Según sus diseñadores, la cavidad interior retorcida permite dirigir el plasma hipercalentado en un flujo constante y estable.

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El Wendelstein 7-X, durante su construcción. Foto: Instituto Max Plank de Física del Plasma

El Instituto Max Plank de Física del Plasma ha apostado por ese diseño para su Wendelstein 7-X, pero dista mucho de ser el único. El tipo de reactor de fusión más extendido es el Tokamak, de forma completamente toroidal. Su representante más grande está siendo construido en una instalación internacional sobre suelo francés conocida como ITER. Otras compañías como la californiana Tri-Alpha tratan de tomar la delantera en la carrera por la fusión nuclear con diseños lineales

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Ignición del plasma en el Wendelstein 7-X. Foto: Instituto Max Plank de Física del Plasma

Tengan la forma que tengan, todos los reactores de fusión son, por el momento, experimentales. Si hay tanto interés en este tipo de reactor nuclear es porque su funcionamiento emula al del sol, en teoría permitiría generar mucha más electricidad y no produce residuos radioactivos como los actuales reactores. El mayor problema es que aún no se ha podido poner en marcha un modelo que sea rentable a nivel comercial, ya que todos ellos necesitan se grandes cantidades de energía para funcionar.

En este primer experimento en el que se da por encendido oficialmente el reactor (el reactor se inició con una pequeña cantidad de helio el pasado 10 de diciembre), un pulso de microondas de dos megavatios calentó una nube de hidrógeno hasta convertirla en plasma a 44 millones de grados celsius.

Antes de que el Wendelstein 7-X se encienda de forma estable y definitiva hay que realizar multitud de comprobaciones de seguridad. Al fin y al cabo, la temperatura del interior del reactor alcanzará los 100 millones de grados celsius. Si lo logran merecerá la pena. La fusión nuclear está considerada la energía limpia definitiva. [Instituto Max Plank de Física del Plasma vía MIT Technology Review]

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