Boeing Sobrevolando Heathrow. AP

Vamos a ponernos en un supuesto difícil pero no imposible. Estamos en un vuelo comercial, un viaje tranquilo hasta que a mitad del trayecto ocurre el único imprevisto que no quieres que pase jamás. El piloto se ha puesto tan malo que ha caído desfallecido. ¿Qué ocurre a partir de entonces?

Alguno dirá que rezar, pero incluso en estos casos existen una serie de protocolos a seguir y debemos tener claro que lo más normal es que el avión llegue a su destino. Es posible que alguna vez hayas escuchado a algún auxiliar de vuelo preguntando por un médico a bordo. Generalmente es para algún pasajero y no hay nada de qué preocuparse pero, ¿y si es para los pilotos?

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Desde luego es una situación rara, pero no imposible, y más teniendo en cuenta el número de vuelos y pilotos en el aire cada día, lo que hace más probable que tarde o temprano se pueda dar una situación de este tipo.

Por norma general los pilotos de aerolíneas deben tener una prueba semestral física y cualquier piloto de 40 años o más tiene un examen anual. Independientemente de ello, los pilotos son humanos y los incidentes médicos no pueden predecirse o evitarse en su totalidad. Según explica el piloto Chris Manno:

En primer lugar debemos mantener la calma y estar seguros de que el vuelo va a continuar con seguridad hasta el aterrizaje. Los procedimientos de la cabina de vuelo para cada vuelo están diseñados para ser ejecutados en tándem, un piloto leyendo los elementos de la lista de verificación y el otro realizando la acción requerida y confirmando su finalización. Es un enfoque de verificación y equilibrio que crea una división de responsabilidades y proporciona un conjunto extra de ojos y manos.

En la cabina del piloto sabemos por entrenamiento y experiencia que si el otro piloto, o si nosotros mismos, experimentamos cualquier condición médica extraordinaria, el piloto restante puede realizar el descenso, el acercamiento y el aterrizaje. Además, en vuelos de larga distancia (más de 8 horas), hay pilotos ·de socorro” a bordo. Incluso en los vuelos domésticos más cortos a menudo hay pilotos en la cabina que están de camino a otra asignación de vuelo o de viaje.

Boeing aterrizando. AP

Dependiendo de la gravedad de la dolencia del piloto hay varios protocolos. En primer lugar un kit médico:

Siempre tenemos un kit médico con elementos esenciales que un profesional médico acreditado podría usar en vuelo de inmediato. Además, hay un desfibrilador que los asistentes de vuelo están entrenados a usar.

No sólo eso, el piloto ofrece un dato que no sabe mucha gente, existe una línea directa con un médico en los vuelos:

En la cabina, hay una línea telefónica directa con un médico, un servicio de 24 horas. Tenemos una lista informativa que el médico necesitará y el equipo médico a bordo para detectar y registrar los signos vitales. Ese proceso de recolección comienza de inmediato, ya que nuestras tripulaciones de cabina entrenadas recolectan datos para transmitir desde el avión al médico de nuestro centro de operaciones, quienes pueden dirigir al personal de cabina en una intervención médica y establecer la respuesta médica de emergencia en el aeropuerto de aterrizaje.

Si uno de los pilotos es el que está incapacitado el otro piloto se centra primero en la navegación y luego coordina la asistencia del médico de guardia. El piloto explica que desde una altitud de crucero, un descenso seguro y ordenado a un aeropuerto adecuado de la ruta con atención médica disponible se puede lograr en unos treinta minutos con facilidad y con un solo piloto.

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Por tanto y si un día escuchas por la radio del avión que se necesita un médico a bordo porque el piloto está malo, no debemos preocuparnos. Lo normal sería que el avión aterrizara sin ningún tipo de problema. [Quora, Mashable]