El hecho de que en la Edad Media la tecnología armamentística no estaba tan avanzada como hoy en día no quiere decir que los monarcas y soldados no se pusieran creativos al inventar nuevas armas, incluyendo lanzallamas y palomas mensajeras asesinas. Estos son algunos ejemplos de armas absurdas de la época.

La mayoría de los avances científicos de la época se centraban en la medicina y la ingeniería, en esta última siendo muy importante el desarrollo de nuevas armas con las que conquistar regiones y aterrorizar enemigos.

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Pero como nos explican desde la Academia Sam O’Nella a veces los diseños de armas se hacían bastante inesperados dependiendo de la creatividad de regentes y comandantes. Habían quienes creían que más grande era mejor, habían quienes preferían el elemento sorpresa y otros que sencillamente eran pirómanos y disfrutaban de incendiarlo todo. Estos son tres ejemplos de esas armas fascinantes, absurdas y un tanto macabras que idearon en la Edad Media.

Al intentar conquistar una región o ciudad el invasor tenía que atacar y capturar el castillo, pero a veces estas fortalezas eran mucho mucho más resistentes de lo que imaginaban.

Este es el caso del Rey Edward I de Inglaterra, que para el siglo XIV invadía Escocia y se encontró con un castillo demasiado resistente ante las armas de asedio tradicionales como los fundíbulos (trabuquetes o lanzapiedras). ¿Su solución? Cómo no, hacer uno mucho más grande, con una altura equivalente a seis pisos de alto, lo que inmediatamente logró que el castillo se rindiera y pudiera terminar su conquista (pero no sin antes de que lo probara y destruyera alguna torre).

La siguiente arma tenía que ver con el uso que se le daba al fuego griego. Esta sustancia líquida que actuaba igual al napalm al flotar sobre el agua y mantener sus llamas por un largo tiempo fue inventada en el siglo VII (aunque no por los griegos, como su nombre podría hacerte creer) y rápidamente los ejércitos de la época le consiguieron muchos usos.

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Lo lanzaban en envases que luego incendiaban con una flecha en llamas, o incluso instalaban tubos en embarcaciones que hacían de lanzallamas improvisados para incinerar otros barcos. El problema es que debido al funcionamiento del fuego griego en muchas ocasiones no solo incineraron barcos enemigos sino el mismo buque de guerra en el que viajaban. Honestamente fue una idea muy mala.

Finalmente Olga de Kiev, una regente del siglo X en lo que hoy en día sería el territorio de la capital de Ucrania, se hizo famosa por haber sido bastante creativa al momento de matar personas.

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Una de sus ideas consistió en pedir tres palomas y tres cuervos a cada una de las casas en un pueblo que se negaba a pagarle tributos. Lo siguiente que hizo fue amarrar como si fuera un mensaje una piedra de azufre, la cual fue encendida en llamas con una especie de mechero y las aves puestas en libertad para que regresaran a sus nidos. ¿El resultado? Todas las casas de las que habían salido se incendiaron, gracias a estas palomas mensajeras inflamables que ideó esta regente que casualmente fue canonizada después de morir.

Puede que en la Edad Media no tuviesen computadores, misiles o aviones caza, pero sí que tenían creatividad. [vía Academia Sam O’Nella (YouTube)]


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