Los vendedores llevan décadas afinando las técnicas que utilizan para hacer que compremos más, mejor, y a ser posible a un precio ventajoso para ellos. En Internet, estos trucos para jugar con la percepción del comprador son omnipresentes. A continuación explicamos algunos de ellos:

Utilizar precios altos como señuelo

No hace falta ir muy lejos para encontrar esta técnica de venta. La misma Apple la utiliza y el Apple Watch es un ejemplo perfecto. Se trata de mostrar un producto a un precio carísimo, seguido de otros similares que, en comparación, parecen muchos más baratos y son percibidos por el consumidor como una ganga cuando en realidad están a su precio (o por encima). Estos productos, además, suelen ser los que mejores márgenes de beneficio tienen para el vendedor.

Combinar precios altos con descuentos

No falla. Una página web anuncia una ronda de ofertas, solo que esas ofertas solo aplican a los productos más caros. También es común que los cupones descuento se apliquen a productos nuevos que acaban de llegar a un precio más elevado. Las marcas nunca lo admitirán, pero su margen de beneficio ya está calculado pensando que vas a aplicar el descuento.

Precios dinámicos basados en tu historial de compras

Si algún día tienes tiempo, prueba a conectarte a tiendas online como Amazon con tu cuenta de usuario habitual, y después hazlo desde una sesión de incógnito y sin registrarte. Las grandes multinacionales de compras por Internet analizan tu historial de compras y tu localización para tratar de determinar cuál es el precio que estarías dispuesto a pagar por un artículo, o cómo de sensible eres a las diferentes ofertas.

Utilizar precios de prestigio como indicador de calidad

Este es un truco muy viejo practicado por muchas compañías desde electrónica a coches, ropa o perfumes. Consiste en mantener precios muy elevados de manera consistente en el tiempo de manera que nos hagan pensar que, si el producto es tan caro, es porque debe ser bueno.

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Por supuesto, hay casos en los que precio y calidad sí van de la mano, pero muchos otros no. El mejor antídoto para conocer qué productos tienen un precio superior al que deberían por su calidad es investigar a fondo sobre lo que vamos a comprar.

Utilizar precios con decimales para atraer al comprador

Otro truco muy habitual. 99,95 euros parece un precio más barato que 100 en la mente del consumidor distraído, y en realidad son prácticamente la misma cifra. La razón de este efecto es que leemos de izquierda a derecha, y damos siempre más importancia a la primera cifra que a las siguientes. Diversos estudios llevados a cabo por organizaciones como Journal of Consumer Research han demostrado la eficacia de este método.

La portada con precios tentadores

Muchos sitios web (y tiendas físicas) llenan su portada con un montón de anuncios de diferentes productos en oferta o a precio muy bajo en el que lo que más se lee es el precio. Su intención no es exactamente que compres esos productos, sino excitar al comprador haciéndole pensar que toda la tienda va a tener precios baratos. Se trata de crear un clima favorable a la compra compulsiva y una percepción positiva en el cerebro de los consumidores, aunque no sea real.

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Cómo siempre, el mejor consejo para comprar bien es no dejarse llevar por el entusiasmo. Conviene mantener la cabeza fría y analizar todo lo posible la oferta comparándola con otros productos en otras tiendas y examinando las características de lo que vamos a comprar y los comentarios de otras personas que lo han adquirido antes. [vía Two Cents]

Foto de portada: Andrey_Popov / Shutterstock

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