Tengo que comenzar reconociendo una cosa que me da mucha tristeza escribir: Alien: Covenant es mala. No es que sea terrible, pero es mala.

No es que el director Ridley Scott haya hecho una película completamente incoherente y molesta. Hay unos pocos momentos genuinamente entretenidos en el film, y en general es relativamente agradable. Lo que pasa es que terminan los títulos de crédito y sigues oliendo a algo rancio ahí. Está bien durante un rato, pero no dura mucho, y desde luego no como para hacer honor a una franquicia con esta historia.

Alien: Covenant es la secuela de la película de 2012 Prometheus. En ella se nos invita a seguir el viaje de otra nave. En esta ocasión, la Covenant no es una nave de exploración, sino de colonización. Las cosas se tuercen, su tripulación acaba aterrizando sobre el planeta equivocado, y pronto queda claro que van a pasar cosas muy malas.

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Los protagonistas se dan cuenta del error muy rápido, pero el film no llega a ese punto a la misma velocidad. Alien: Covenant es una película lenta hasta un extremo que roza lo criminal. Pasa casi una hora antes de que la tripulación aterrice en el planeta y casi una media hora más hasta que comienza a haber algo de acción. Durante ese largo y pesado prólogo tenemos la oportunidad de pasar mucho rato con los personajes, pero no llegamos a saber mucho sobre ellos.

Daniels (Katharine Waterston) es la protagonista así que se lleva la mejor historia del grupo. El siguiente que destaca es Tennessee, un piloto interpretado por Danny McBride que se beneficia mucho del carisma de su intérprete.

En cuanto al resto de la tripulación (que incluye a Billy Crudup, Demian Bichir, Jussie Smollett, o Callie Hernandez) básicamente te dicen que están en ese vuelo porque es su trabajo y poco más. Sus interacciones suscitan algunas cuestiones interesantes, pero durante mucho tiempo no pasa nada interesante, ni mucho menos excitante, en la película.

La situación cambia un poco cuando la Covenant llega a un misterioso planeta. La película comienza a tener algo de acción, y una escenografía mucho más inquietante. Por un momento parece que las cosas (para el espectador) van a mejorar. Desafortunadamente no es el caso. Con un par de pequeñas excepciones, los personajes siguen a lo suyo, el tono se mantiene igual, y no hay sustos que reseñar. Hay bastantes escenas muy sangrientas sí, pero no son especialmente terroríficas.

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Lo que sí vas a encontrar en Alien: Covenant es un montón de explicaciones a los sucesos de Prometheus. Descubres qué les pasó a los personajes, o a dónde fueron con la nave. Piensas por un momento que vas a obtener respuesta a cuestiones más trascendentales de la nueva saga como el “¿por qué estamos aquí?” de Prometheus, que es una de las mejores preguntas de aquella película.

Sin embargo, y antes de que obtengas esas respuestas, Alien: Covenant elimina, de forma casi maliciosa, cualquier oportunidad de que eso ocurra. La película hace borrón y cuenta nueva con el potencial de Prometheus de una manera tan brutal que casi parece que Scott está pidiendo perdón a los fans por aquella película.

Todo lo que sigue se centra en la mitología de los xenomorfos que dan título a la saga y en una confusa historia con poco sentido que implica al androide interpretado por Fassbender en Prometheus (David), y al segundo androide a bordo de la Covenant (Walter). Fassbender lo hace genial en los dos papeles, pero la historia es casi un debunk que les quita a los xenomorfos todo lo que los hacía tan terroríficos en primer lugar. Alien: Covenant se deshace de todo lo bueno que tenía Prometheus y se lleva consigo el misterio de la saga Alien. Básicamente hace que ambas películas sean peores.

Mientras nos cuentan esta historia, los personajes van cayendo poco a poco hasta el gran final, que es definitivamente lo mejor de Alien: Covenant, pero que se siente un poco estándar comparado con otras películas. Tampoco ayuda haberse pasado toda la película esperando que lleguen estas escenas de acción. Mostrarlas todas de golpe elimina demasiada tensión y nos deja sin mucho para recordar que sea realmente memorable. El gore y los efectos visuales se marcan algunos momentos divertidos y asquerosos, pero nada que merezca llevar la palabra “Alien” encabezando el título.

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Eso es probablemente lo que esperaba de una película de Alien dirigida por Ridley Scott, algo épico, aterrador y visceral. Alien: Covenant no es ninguna de esas cosas. Solo está ahí. Uno casi desearía que el film fuera realmente pésimo porque eso significaría que su director ha asumido algún riesgo. En su lugar lo que tenemos es una película completamente olvidable con personajes aburridos, misterios obvios y ni una pizca del horror que hizo de Alien una franquicia tan buena.

Alien: Covenant se estrena el 19 de Mayo.