Pocos juegos se atreven a ser tan crudos, violentos y radicales como Wolfenstein, y eso ha sido algo que siempre ha caracterizado a la saga. Ahora, con Wolfenstein II: The New Colossus, Bethesda nos trae una nueva joya de los FPS con una campaña en solitario simplemente gloriosa. Matar nazis nunca había sido tan épico.

Wolfenstein es una saga que comenzó en el año 1981, hace casi cuatro décadas, pero que muchos recordamos por aquella obra maestra del año 1992 llamada Wolfenstein 3D. Aún así, Bethesda se atrevió a hacer un reboot en el 2014 con Wolfenstein: The New Order, y la jugada no le podría haber salido mejor. Después de todo, estábamos ante un título que tomaba lo mejor de los FPS de antaño y lo llevaba a la época moderna de videojuegos. Era una joya llena de violencia y muchos disparos, pero con una buena trama, un guión excepcional y mucho humor absurdo.

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Wolfenstein II: The New Colossus es una gran secuela porque respeta todas estas características, añadiendo nuevas. El juego comienza justo en el momento en el que termina la historia de The New Order, con B.J. Blazkowicz muy mal herido, casi muerto, pero su grupo de rebeldes antinazis hará todo lo posible para que viva.

Frau Engel, la brutal villana del juego.

Si jugaste la primera entrega después del reboot, sabrás de lo que trata la historia base. Los Nazis ganaron la Segunda Guerra Mundial utilizando tecnología muy avanzada que robaron a otra cultura (judíos, de hecho) y se apoderaron del mundo. En The New Order B.J. y su grupo lucharon contra uno de los más temibles comandantes del Reich, pero eso fue solo el principio. En Wolfenstein II: The New Colossus, en cambio, la historia nos lleva a una versión de los Estados Unidos dominada por supremacistas blancos.

Antes de nada, debo dejar algo claro: la historia del juego es increíblemente buena, ridículamente divertida y en parte supone una crítica a la situación política y social que hoy en día vive el mundo. En una escena que se desarrolla en Nuevo México, un grupo de miembros del KKK caminan por las calles libremente, felices, seguros de su dominio actual sobre la nación. Son el grupo local de apoyo para los nazis, aunque también sienten su opresión. Después de todo, los amenazan con cosas como que toda la nación tiene que aprender alemán y adoptar las costumbres del Reich, o de lo contrario serán declarados traidores.

B.J. buscará el apoyo de un grupo de rebeldes estadounidense (personas afroamericanas, en su enorme mayoría) para intentar levantar los ánimos del país mediante sus acciones y así incitar a una resistencia nacional. Para ello deberá adentrarse en las calles de una Manhattan completamente destruida por una bomba nuclear y encontrarlos. Después de hacerlo, la misión es una sola: hacerle daño a los nazis.

Quizás lo más interesante de todo es la lucha interna que tiene B.J. El personaje sabe que está muriendo como consecuencia de todas las heridas que recibió en el juego anterior, sabe que le queda poco tiempo y quiere aprovecharlo al máximo para ayudar lo más que pueda a la resistencia, incluso si eso significa dejar de lado por completo a Anya, su pareja, que está embarazada de él. Durante toda la campaña y en cualquier momento B.J. reflexionará acerca de su mortalidad, al percatarse que no es una máquina indestructible asesina de nazis, puede morir.

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No obstante, la historia es tan absurda y está llena de personajes tan graciosos y momentos tan épicos que el lado oscuro de la trama no es lo único que disfrutarás del guión. Un momento en específico de la campaña, protagonizado por un paranoico de las conspiraciones obsesionado con los extraterrestres, me hizo recordar tanto a la realidad que no pude dejar de reír, especialmente durante un guiño a cierta personalidad de la televisión famoso por una frase: “It’s Aliens”.

Tiros y más tiros, morir y repetir

Dejando claro lo épica que es su historia y lo bien actuado que está cada personaje, pasemos a lo más importante de la saga Wolfenstein: la acción.

Estamos ante un juego de disparos que se siente sencillamente bien, casi perfecto. Cada arma da placer usarla, se controla diferente y muy al estilo de los FPS clásicos (como Wolfenstein 3D o Doom, por supuesto). La firma de id Software y el gran John Romero sigue aquí, en esencia, incluso cuando el juego no ha sido desarrollado por ellos. Esto es un título clásico, aquí la vida no se regenera por sí sola sino que tienes que buscar “packs” de salud o escudo todo el tiempo.

El juego, en resumen, consiste en esta secuencia de eventos: cinemática con historia, matar nazis, descanso con cinemática, matar más nazis, matar aún más nazis, otra cinemática y... ¿adivinas? Sí, matar nazis. El propósito de la saga sigue siendo el mismo que en casi 40 años, y nunca se había sentido mejor. B.J. cuenta con un pequeño arsenal para entrar en cada habitación disparando a todo lo que se mueva, ya sea con una o dos armas en mano, desde metralletas y pistolas hasta armas láser o la maravillosa escopeta.

Nada mejor y más brutal que usar dos escopetas.

Por otro lado, Wolfenstein II: The New Colossus también te invita al sigilo. En cada zona habrá uno o dos comandantes que si logras matar antes de ser visto evitarás que lleguen los refuerzos. Puedes jugar con cautela y después matar al resto de nazis que quedan, o sencillamente entrar disparando a diestra y siniestra sin importar si suena la alarma, matar al comandante y terminar de limpiar la zona.

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Esto último tiene su riesgo, en especial en las dificultades más avanzadas. El juego puede ser increíblemente difícil si así lo deseas, e incluso te hará pasar ratos complicados en dificultades medias. En una secuencia en la cima de cierto edificio que no mencionaré me vi obligado a bajar un poco la dificultad para poder superar las oleadas de nazis que me atacaban. Era eso o lanzar el mando de control a la pantalla del televisor en un ataque de ira.

Puedes derretir nazis con un láser.

En conclusión

Wolfenstein II: The New Colossus es todo lo que esperaba. Acción, disparos, violencia cruda, una gran historia, humor y, cómo no, matar muchos nazis. Es un juego brutal que llega en la mejor época posible, no solo por la crítica al mundo real sino porque estamos en un momento en el que hay quienes creen que “los juegos de campaña en solitario están muertos”. Bethesda, de nuevo, lo desmiente con un juego en el que ni siquiera existen las microtransacciones. Si quieres mejorar tus armas o habilidades, tendrás que explorar y jugar bien. No hay otra forma.

Léeme

  • Matar nazis jamás había sido tan divertido.
  • Unas 15 horas de campaña o poco más, dependiendo de lo que explores (y cuantas veces mueras). Además de la campaña, tienes misiones secundarias para obtener más mejoras.
  • Las armas pueden mejorarse y personalizarse con “kits de mejoras”, pero tendrás que explorar todos los mapas para conseguirlos.
  • Frau Engel es de los mejores villanos que he visto en mi vida como jugador. Cada uno de sus momentos en pantalla es glorioso.
  • Está disponible para PlayStation 4, Xbox One PC y pronto para Nintendo Switch.
  • Du kannst dein deutsch üben während du spielst!