Si te parece que Google o Facebook saben demasiado sobre ti, añade a alguien más a la lista: tu médico. Una nueva aplicación, llamada Ginger.io, desarrollada en el MIT Media Lab en 2011, está siendo probada en hospitales de EE.UU. para permitir a los médicos tener acceso remoto a pacientes diabéticos o con enfermedades mentales. Una vez instalada en el móvil, el programa analiza los hábitos del paciente. A cualquier cambio brusco que pueda indicar un empeoramiento o que la persona ha dejado de tomar sus medicinas, el médico recibe una alerta. ¿El futuro de la telemedicina?

La aplicación está disponible para Android y iOS, aunque de momento solo en EE.UU. Además, solo puede ser activada en los hospitales y centros médicos que la están utilizando como parte de un piloto. Cientos de pacientes la han probado y, aunque es pronto para sacar conclusiones, parece que todos salen ganando: los hospitales puede reducir el número de personas que visitan (y congestionan) los centros, y la gente se siente más protegida con un "médico" en el bolsillo.

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¿Cómo funciona exactamente? Mediante el acelerómetro y GPS del móvil, Ginger.io almacena los sitios adonde ha ido el paciente, la distancia diaria recorrida, las llamadas recibidas, hechas o el tiempo que han durado, o los hábitos en el uso de aplicaciones de mensajería o SMS. El software analiza todo eso e intenta detectar cambios bruscos que puedan indicar un empeoramiento o que ha dejado de tomar la medicación.

De momento es solo un piloto, pero podría extenderse a más países. Y levanta algunas dudas. Los hospitales se ahorrarían trabajo por una parte (de las visitas) pero los médicos y enfermeras también tendrían que vigilar los sistemas de notificaciones. ¿Realmente merece la pena? ¿Sería este sistema utilizado solo en clínicas y hospitales privados, para pacientes que tal vez estén dispuestos a pagar por ello, o para todo el mundo sin distinción? ¿Es realmente tan fiable como para no inundar de falsas alarmas al personal médico? ¿Están seguros todos esos datos extremadamente privados? El tiempo dirá. [MIT Technology Review]