Este año los rumores acerca de la nueva generación del iPhone comenzaron muchos meses antes de su presentación en septiembre. La mayoría, por supuesto, centrándose en el iPhone X, y muchos de ellos hablaban de las dificultades que tendría la compañía en implementar Touch ID.

Los rumores y supuestas filtraciones aseguraban que Apple quería deshacerse del botón de inicio, pero esto suponía un gran reto dado que allí es donde se encontraba Touch ID, el lector de huellas de la compañía y principal sistema de seguridad del iPhone y iPad. Al final, Apple reemplazó Touch ID por Face ID, un sistema de reconocimiento facial que la compañía dice es mucho más seguro que el lector de huellas, pero esto no detuvo los rumores.

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Muchos decían que la idea original de Apple era implementar el lector de huellas directamente debajo de la pantalla, lo que haría posible desbloquear el móvil sin importar el lugar de la pantalla en el que lo tocaras. No obstante, habría sido imposible de lograr y Apple “tuvo que buscar otra opción”, optando por un sistema de reconocimiento facial. Esto hace sonar como si la creación de Face ID fue una decisión de último momento, y nada dista más de la realidad.

En su reseña del iPhone X, TechCrunch pudo conversar con Dan Riccio, vicepresidente de ingeniería de hardware para Apple, quien desmintió por completo estos rumores. En realidad, Touch ID nunca estuvo en los planes del iPhone X:

“Recuerdo haber escuchado rumores que decían que no pudimos implementar Touch ID para que funcionara a través del cristal y por ello tuvimos que eliminarlo. Cuando desarrollábamos Face ID [...] supimos que si lográbamos que fuera tan bueno como imaginamos y queríamos, podríamos apostarlo todo [por este sistema].

[...] Por eso no perdimos tiempo intentando implementar lectores de huellas dactilares en los lados, en la parte trasera o detrás del cristal porque eso sería una distracción de lo que era más importante, aquello que estábamos intentando lograr: crear un Face ID de gran calidad y seguro”.

Riccio asegura que reemplazar Touch ID fue uno de los mayores retos que tuvo Apple con el iPhone X. Su idea era hacerlo con algo que se sintiera “mejor y más natural” para el usuario, y nada más fácil que desbloquear el móvil con mirarlo.

Face ID es el futuro de la seguridad biométrica para Apple, por lo que podríamos esperar que cada vez más dispositivos la incluyan. Quizás Touch ID quede rezagada, al menos por un tiempo, a los ordenadores de la compañía. [TechCrunch vía The Next Web]