Parece cosa de chiste, pero ha ocurrido hace escasos días en Siberia. Un grupo de pasajeros de la línea aérea UTair, en su mayoría rusos, se han bajado a la pista y ha empujado un avión de pasajeros de 30 toneladas para ayudarlo a despegar.

El avión cubría la ruta entre el aeropuerto de Igarka, sobre el círculo polar ártico, y la ciudad de Krasnoyarsk. El problema no estaba en el motor, sino en el tren de aterrizaje. Igarka registraba ese día unas temperaturas de 52 grados Celsius bajo cero. Una mala elección en la grasa que se utiliza para lubricar el tren de aterrizaje hizo que las ruedas se congelaran. El frío extremo también inutilizó el tractor que se utiliza en el aeropuerto para desbloquear las ruedas en estos casos

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Enfrentados ante un posible retraso del vuelo, los pasajeros bajaron a la pista y movieron el avión, un Tupolev 134, sujetándolo por las alas. Tras desplazarlo varios metros hacia atrás, las ruedas se desbloquearon y el vuelo pudo despegar con normalidad.

La mayor parte de los 70 pasajeros son trabajadores de los pozos petrolíferos de esa región al norte de Siberia, y están acostumbrados a lidiar con las bajas temperaturas. En el vídeo, se puede escuchar a uno de los operarios diciendo: "Los hombres de verdad son capaces de plantar un árbol, construir una casa o empujar un avión". Probablemente en Siberia lo más complicado sea plantar el árbol. [vía Siberian Times]

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