¿Tienes una conexión de banda ancha en casa y no va todo lo rápido que prometía? Este gráfico desarrollado por Neil Fairbrother explica de una manera muy visual cuál puede ser una de las causas del problema, aunque no la única. Las conexiones de banda ancha tipo DSL (las que circulan por cables de cobre) pierden intensidad con la distancia.

La visualización está realizada a partir de datos de la operadora British Telecom en el Reino Unido, pero es aplicable a muchas otras operadoras como Movistar o Jazztel en España. A medida que nos alejamos de la central que emite la señal, la velocidad cae progresivamente. Si en el 'kilómetro cero', la velocidad es de 100Mbps, a sólo un kilómetro, ya habrá descendido a 30Mbps. A partir de ahí va cayendo hasta 1Mbps a sólo cinco kilómetros.

La gráfica no es aplicable a las conexiones de fibra óptica, sino sólo a las conexiones VDSL2 (siglas para Very High Bit Rate Digital Subscriber Line 2 o Línea de Abonado Digital de muy alta tasa de transferencia) que utilizan cable de cobre. Evidentemente, las operadoras de telefonía no permiten que la señal se pierda así como así. La práctica más común es repartir nodos secundarios que recogen y reenvían la señal para extender la cobertura. Según datos elaborados por ADSLZone, con una velocidad de salida de 50Mbps, el VDSL2 en España puede ofrecer velocidades de hasta 25Mbps a clientes que estén a 800-900 metros de la central, que suponen el 40% de las líneas en activo en zonas urbanas.

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Aún con su limitación de distancia, la VDSL2 es considerablemente más estable que el ADSL2 o ADSL2+ tradicional. La única moraleja es que, a menos que vivas pegado a un nodo de comunicaciones, la velocidad de la banda ancha sobre cobre nunca va a dar de sí el 100%. Eso suponiendo que no haya, además, otros factores que incidan sobre la velocidad. La física puede ser cruel a veces. [CNMC Telecos vía Neil Fairbrother]