Honda fue el primer fabricante de automóviles que lanzó un sistema de navegación para coches, allá por 1981. En lugar usar triangulación por satélite, combinaba mapas físicos con un giroscopio de helio. Pero en los 80 hubo otro gran fabricante que presentó su propio navegador, y hoy se ve absurdamente prehistórico.

Mercedes-Benz tenía un sistema “novedoso” que funcionaba con imanes y el campo magnético de la Tierra, lo que según este presentador de televisión australiano era una ventaja respecto al sistema GPS “porque era gratis”. Por supuesto, la navegación GPS no era ni mucho menos el estándar avanzado que es hoy, pero eso no quita que la idea de Mercedes se vea excesivamente complicada y el optimismo del periodista nos parezca desternillante:

Básicamente había que mirar un mapa físico e introducir unos códigos en un ordenador de a bordo para luego seguir una flecha en el salpicadero sin mayor indicación. Nuestros compañeros de Jalopnik enumeran todos los pasos para que no te pierdas entre las alabanzas del presentador del programa ochentero:

  1. No tires el mapa, vas a seguir necesitándolo.
  2. Busca en el mapa cuál es tu ubicación actual. El mapa, que te ha sido proporcionado junto con el coche, está dividido en casillas que indican tu latitud y longitud de origen.
  3. Obtendrás un número de referencia de tu ubicación actual, en otras palabras: en qué casilla estás.
  4. Busca ese número en el libro de referencias para obtener un código.
  5. Introduce el código correspondiente en el prehistórico sistema de navegación del coche.
  6. Busca en el mapa dónde quieres ir. El mapa, que te ha sido proporcionado junto con el coche, está dividido en “cajas” que indican tu latitud y lontigud de destino.
  7. Obtendrás un número de referencia de tu ubicación de destino, en otras palabras: a qué “caja” vas.
  8. Busca ese número en el libro de referencias para obtener un código.
  9. Introduce el código correspondiente en el prehistórico sistema de navegación del coche.
  10. Reza por que el sistema de imanes, poleas y palancas envíe toda esa información al techo del coche, donde habrá un imán adicional que no se verá afectado por todo el metal del motor.
  11. Mira en la diminuta pantalla del salpicadero. Te dirá en qué dirección está tu destino y la distancia hasta allí. Eso es todo.
  12. Has llegado a tu destino (suponiendo, por supuesto, que no hiciste un giro equivocado en alguna parte ni te quedaste atascado en una especie de infierno distópico donde puedes ver tu destino, pero un seto te impide llegar hasta él).

Alucinante comparar la última tecnología alemana con lo que podemos hacer hoy, “tan sólo” tres décadas después.


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