El 16 de noviembre de 1942, bajo las gradas de un estadio de fútbol americano abandonado, se empezó a construir el primer reactor nuclear de la historia. Enrico Fermi, el ya por entonces Nobel de física, lo describió como una primitiva pila de ladrillos negros con vigas de madera. No le faltaba razón.

Chicago Pile-1 era una torre de pastillas de uranio y ladrillos de grafito perfectamente ordenados. El uranio era el combustible y el grafito hacía de moderador nuclear. No tenía sistema de refrigeración ni protegía a los operarios de la radiación. Se operaba con unas varas de cadmio e indio que, al introducirse en el reactor, absorbían los neutrones libres para evitar la fisión (con mayor o menor éxito).

Stegg Field, el campo de fútbol americano de la Universidad de Chicago

Aquel primer reactor nuclear se levantó ladrillo a ladrillo por personas sin trajes especiales y que hacían turnos de 12 horas para terminarlo. Estuvo listo el 1 de diciembre. Al día siguiente, Fermi lo puso a funcionar. Confiaba tanto en sus cálculos que convenció al director del proyecto, el físico Arthur Compton, de que nada volaría por los aires. Así fue como la primera reacción nuclear en cadena de la historia se hizo en medio de Chicago, la segunda ciudad más poblada de Estados Unidos.

La primera reacción nuclear de la historia

Aquel 2 de diciembre de 1942, un grupo de dignatarios se reunió bajo las gradas del Stegg Field para presenciar la demostración. Un joven científico operaba las varas de control mientras Enrico Fermi monitorizaba la actividad de los neutrones. A las 3.25 de la tarde, el reactor alcanzó la masa crítica. Fermi lo apagó veintiocho minutos después.

Red Gate Woods. Autor: Lenka Reznicek / Flickr

En enero, la Chicago Pile-1 fue trasladada a las afueras de la ciudad, en una reserva del bosque de Argonne conocida como Red Gate Woods. Tras añadirle un escudo de protección contra la radiación, le cambiaron el nombre a Chicago Pile-2. Poco después la enterraron ahí mismo. El gobierno de Estados Unidos instaló unas advertencias talladas en piedra para que a nadie se le ocurriese ponerse a cavar en ese sitio. Chicago Pile-1 formó parte del Proyecto Manhattan.

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