El iPad Mini con pantalla retina ya está en las tiendas, y los chicos de iFixit no han perdido el tiempo tumbando a la nueva tableta de Apple en su mesa de disección. Los resultados son predecibles, como también lo es la nota de la web en cuanto a posibilidades de reparación. El iPad Mini Retina es tan difícil de reparar como su hermano mayor.

La buena noticia es que los dos componentes que más posibilidades tienen de estropearse, la pantalla y la batería interna, son relativamente fáciles de reemplazar. El panel retina Display no está soldado al cristal nada más que por un adhesivo fácilmente separable mediante calor. Igualmente, la batería no está soldada a la placa y se puede reemplazar bien si el personal técnico sabe lo que se hace.

La placa base del iPad Mini Retina es la misma que la del iPhone 5S, algo normal si tenemos en cuenta que ambos llevan el mismo procesador. Muchos elementos como el conector Lightning están soldados a esta placa, así que mejor que trates el conector con cariño. La placa también está sujeta a la cubierta trasera con abundante pegamento, lo que obliga a calentar la carcasa para sacarla. Difícil, muy difícil.

Otro de los problemas es que sus componentes internos están sujetos en algunos puntos con tornillos tan pequeños que iFixit recomienda, literalmente, no estornudar cuando los desmontemos. La puntuación de 'reparabilidad' del iPad Mini es de 2 sobre 10, la misma que la del iPad Air. En la web de iFixit tenéis el proceso completo al detalle y muchas más imágenes. [iFixit]