Los ingenieros de iFixit finalmente han conseguido poner sus destornilladores sobre el Mac Pro. El equipo más potente de Apple sigue pareciendo una papelera de diseño, y sigue siendo carísimo. La buena noticia es que desmontarlo y modificarlo es más fácil de lo que se esperaba.

Nada que ver con los MacBook Pro, cuyos componentes son un amasijo ultradelgado casi imposible de separar. iFixit, de hecho, le concede al Mac Pro una nota de ocho sobre diez en reparabilidad.

La carcasa se pueda liberar completamente con sólo soltar una palanca. Además, todos los componentes de su interior, pese al extraño factor de forma de la caja, se pueden extraer con apenas soltar un puñado de tornillos. La memoria y el disco SSD son las partes de más fácil acceso, y hasta el procesador, en lo más profundo de esta bestia, puede ser reemplazado con un poco de paciencia y sabiendo lo que se está haciendo.

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Todos los componentes y la placa se asientan sobre una placa secundaria propietaria de Apple. Si queréis conocer más detalles sobre las entrañas de este monstruo, solo tenéis que visitar el completo proceso de disección que explican en iFixit. [iFixit]