Imagen: Everett Historical / Shutterstock

Hasta hace poco más de medio siglo el Ku Klux Klan gozaba de gran influencia en parte de la sociedad estadounidense. La historia le guarda a una sola persona un lugar muy especial en la caída de la organización. Su nombre fue Stetson Kennedy. Y con la ayuda de Superman liberó muchos de los secretos del KKK.

Por tanto antes de hablar del hombre de acero y de cómo el superhéroe de DC traspasó las tiras del cómic para ayudar a destapar los secretos detrás del Ku Klux Klan, debemos hablar del verdadero héroe de esta historia. Se llamaba Stetson Kennedy y su vida fue todavía más grande que la del propio hijo de Krypton.

El hombre que se infiltró en el Ku Klux Klan

Imagen: Stetson Kennedy. Getty

William Stetson Kennedy (1916-2011) fue un reconocido escritor y activista de derechos humanos estadounidense. Estudió en la Universidad de Florida y tras acabar la carrera se unió a una editorial donde estaba a cargo de la sección de historia, folclore y estudios étnicos. Este fue el momento en su vida en el que comenzó a viajar y a escribir sobre las vivencias y culturas que encontraba.

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Paralelamente a su trabajo la vida de este hombre fue la de una lucha por la igualdad. Entre otras cosas fue parte fundamental de la abolición del impuesto al sufragio o del cambio fundamental para que se modificaran lo que se denominaba primarias blancas, es decir, la fórmula estadounidense que hacía que los negros no pudieran votar.

Aún así, será eternamente recordado por dos hechos que tuvieron lugar en los años 40. El primero y posiblemente más importante ocurrió a comienzos de la década, momento en el que Stetson decide infiltrarse en una organización del Ku Klux Klan, el primero en la historia y posteriormente el primero que sacaría a la luz pública sus “rituales”.

Pasaría un año entero con el KKK recopilando toda la información que pudo en un trabajo de investigación brutal que luego se transformaría en el libro I Rode With Ku Klux Klan (posteriormente The Klan Unmasked). Tras su salida, Stetson contaba con las claves, detalles de la organización de mandos, contraseñas o rituales con los que creía que podría tumbar al KKK.

Imagen: Stetson a su llegada a Washington. AP Images

No fue así, al menos no al principio. Tras el año de investigación acudió al Comité de Actividades Antiamericanas para contar su verdad. Nadie le hizo caso e hicieron oídos sordos en cada uno de los numerosos intentos del escritor. Uno de sus últimos intentos por sacar a la luz el material que tenía entre manos se recuerda con una foto. Stetson, harto de que le ignoraran, acude a Washington para verse con un comité ataviado como un miembro del Ku Klux Klan junto a una maleta repleta con la información. La policía le para antes de entrar y acaba detenido ese día.

¿Qué razón había para que esos documentos no vieran la luz?

Imagen: Emblema del KKK. Wikimedia Commons

La primera organización del Klan data de 1865 y fue fundada por veteranos tras la Guerra de Secesión como oposición a la denominada Reconstrucción. Se promovía la xenofobia y la supremacía de la raza blanca y sus actos duraron hasta 1882, momento en el que la Corte Suprema de Estados Unidos determinó que el Acta firmado en 1871 (también conocido como Acta Ku Klux Klan) era inconstitucional. Lo curioso es que esta declaración no fue formulada por los actos que llevaban a cabo, fue formulada porque la Constitución no extendía el poder del congreso a conspiraciones privadas.

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En cualquier caso esta primera “orden” no estaba bien organizada y se mantuvo en el olvido y secretismo de unos pocos hasta cuatro décadas después. Llegaba entonces el Segundo Klan, fundado en 1915 y apoyado en un clima de racismo con la segregación incipiente. Mejor organizados que en sus inicios, el Segundo Klan hizo uso de los medios masivos de comunicación donde se incluían la realización de películas (The Birth of a Nation) exaltando y glorificando la supremacía blanca. De hecho esta película fue la que le dio la dimensión y reconocimiento a la propia indumentaria blanca y las cruces ardientes que tristemente hoy se conocen. Habían creado un símbolo en el que parte de la sociedad se podía ver reflejada.

A todo esto hay que añadir el apoyo de forma pública del presidente Woodrow Wilson en cuanto a la exactitud de lo que se contaba en el film. El Segundo Klan manejó durante esta época los mecanismos de comunicación como nadie, si había un juicio contra un hombre de raza negra se demonizaba y presionaban a los medios para enfatizar el mal personificado.

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Así, se calcula que en la década de 1920 un 15% de la población era “afiliado” o simpatizante del Klan. Su alcance llegó a la política a través de funcionarios del gobierno que simpatizaban con el grupo. Estados como Tennesse, Oklahoma, Oregón o Indiana tenían gobiernos bajo el control del Klan.

Aunque en las décadas posteriores su influencia y miembros fue decayendo, podemos entender cómo para una parte de la sociedad los documentos de Stetson eran “peligrosos”. No tenía donde acudir por las vías “legales” y debía buscar un enfoque diferente, así que nuestro hombre recurre a la única persona que podía “ayudarle”, Superman.

Superman vs KKK

Imagen: Dean Bertoncelj / Shutterstock

El personaje creado por Jerry Siegel y Joe Shuster en 1933 había pasado por varias etapas antes de la entrada de los años 40. Las primeras aventuras de Superman comenzarían en Action Cómics 1 y desde ese momento el hombre de acero se enfrentaría a una gran variedad de enemigos. Lo hacía no sólo a través de la viñeta, el éxito original del superhéroe que se había convertido en todo un icono cultural en Estados Unidos trasladó sus historias a otros medios.

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Así fue como llegó a la radio en forma de serie y bajo el título de The Adventures of Superman. Su estreno se producía el 12 de febrero de 1940 y el programa lo protagonizaba Bud Collyer con la voz de Superman. Hablamos de una serie que tuvo un impacto brutal y que duró en antena hasta 1951. Más de una década en el aire donde se confirmó como la gran sensación de los más jóvenes.

Los críos de todo el país se juntaban a la hora de la serie para seguir las aventuras del superhéroe en las ondas. Además, la radio ofrecía una versión más pormenorizada que las páginas de la historia del personaje. Esta fue la época en la que se relataba con detalle el origen del superhéroe y la que potenció su imagen como símbolo de la verdad y justicia americano.

Quizá por esta razón no es de extrañar que el encuentro y entrevista de Stetson con los miembros del programa fuera un absoluto éxito. ¿Quién mejor que Superman para exponer a la sociedad los males del KKK? Además y según contaría más tarde Stetson, el equipo de la radio estaba algo falto de ideas e inspiración sobre el personaje. Habían agotado numerosas vías “del mal” enfrentando a Superman con todo tipo de enemigos, siendo el último Hitler tras acabar la Segunda Guerra Mundial.

Stetson había acudido al programa precisamente por esa razón. Era el año 1946 y creía que era el momento perfecto para enlazar su historia real con la de Superman. Si los nazis ya no son una amenaza, no había mejor forma de darle continuidad a la vida de nuestro héroe en la radio que enfrentándose al KKK.

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La idea fue aprobada y se convirtió en un serial de 16 episodios bajo el título de Clan of the Fiery Cross. La serie salía en el aire el 10 de junio de 1946 y se emitiría diariamente finalizando el 25 de junio. La trama gira en torno a un equipo de béisbol, un joven que es sustituido del mismo y cómo finalmente acaba en las garras del KKK. Ahí aparece Superman para luchar contra la organización.

Lo de menos era la historia, lo interesante fue la fórmula por la que el equipo de la radio y Stetson introdujeron el material del periodista en la serie. Durante las dos semanas de emisión se expusieron muchos de los secretos mejor guardados del KKK incluyendo códigos y rituales. Un ejemplo: durante el año en el interior de la organización, Stetson aprendió la manera en la que se intentaba contactar con otro miembro de otro estado. Así, cuando un miembro del Klan se acercaba a otro posible comenzaría la frase con “Mr Ayak?” que venía a ser una abreviatura de “Are you a Klansman?” (¿eres del Klan?). La respuesta deseada del miembro debía de ser “Yes, and I also Know Mr. Akai” que sería la abreviatura de “A Klansman I am” (Soy un miembro del Klan). Este pequeño ejemplo junto al conjunto de secretos que tenía en su poder Stetson fueron apareciendo en la serie de la radio diariamente.

Sí, se hacía de manera indirecta y a través de la ficción, pero apoyados en la imagen y símbolo que se había convertido el superhéroe calaron entre la sociedad, obviamente y sobre todo en los más jóvenes. De esta forma el KKK, quienes se habían jactado de ser una sociedad con un aire de amenaza e inescrutable misterio, estaban siendo despojados de toda “mística” a través de la serie del superhéroe.

Dos semanas después de la emisión del programa de radio, la imagen del KKK había caído en picado y eran tratados como objeto de burla. Stetson había conseguido banalizar todo la parafernalia y rituales y su influjo se redujo a mínimos. No quedó aquí la obra de Stetson Kennedy. Tras el éxito del programa de radio le siguió el mayor de los triunfos, conseguía un año más tarde, en 1947, la eliminación de la organización como asociación nacional.

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Stetson moría hace apenas cinco años con 94 años de edad. Los últimos años de su vida los había dedicado a la fundación que lleva su nombre, una organización sin ánimo de lucro desde la que seguía en su lucha por defender los derechos humanos y las justicias sociales. Supongo que hay muy pocas personas que hayan sido capaces de conseguir tanto ellas solas. Él solo había conseguido pasar desapercibido para adentrarse en una de las figuras del mal mas vergonzosas de la historia reciente. Fallecía el mayor contribuyente al debilitamiento del Ku Klux Klan.

Imagen: Stetson en su casa en el 2007. AP Images

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