El telescopio espacial Webb, sucesor del Hubble, está llamado a ser el más potente del mundo y uno de los más grandes en tamaño. Ingenieros y científicos de la NASA avanzan en su construcción de cara al lanzamiento en 2018. La última fase: trasladar un componente de 75 toneladas en un enorme avión militar.

Se trata de una parte llamada Pathfinder Backplane (en la imagen debajo), que es una especie de panel estructural central en el que se asienta el telescopio. Para asegurarse de que esta estructura resiste las condiciones extremas del espacio durante años, se tiene que someter a pruebas criogénicas.

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El vídeo debajo muestra cómo se transportó en un contenedor (la estructura blanca) desde su lugar de fabricación hasta el Johnson Space Center de la NASA, en Houston. Se trasladó a bordo de un avión militar C-5, pensado inicialmente para transportar tanques, y ahora acondicionado para llevar una de las partes claves del que será el telescopio espacial más potente del mundo.

[vía NASA]

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