El disco de hockey nació como una solución práctica para ese deporte, para evitar el rebote típico de una pelota. Es fabricado usando caucho vulcanizado y es extremadamente resistente, soportando calor extremo y ser congelado nitrógeno líquido. ¿Pero acaso es indestructible?

No. Aunque este es un mito urbano sin mucha base científica, es cierto que el disco de hockey resiste casi todas las pruebas “comunes” y no comunes a las que se le puede someter. Como por ejemplo, en el pasado hemos visto cómo uno de estos pequeños discos de menos de 8 centímetros de diámetro es congelado usando nitrógeno líquido, y golpeado sin cesar con un martillo. ¿El resultado? Ninguno, el disco sigue intacto.

Además, también algún ocioso también intentó calentar al máximo una bola de níquel, para luego colocarla sobre un disco de hockey. De nuevo, solo dejó una marca mínima sobre el objeto deportivo demostrando su resistencia casi ilimitada. ¿Qué clase de brujería es esta?

Ninguna. Es cierto que el disco de hockey está diseñado para soportar las condiciones más extremas y rudas. Después de todo, un golpe con un palo de hockey puede disparar uno de estos discos a una velocidad máxima de hasta 170 kilómetros por hora, sobre una superficie congelada. Pero todo tiene su límite, hasta el caucho vulcanizado, y estos pequeños discos que, sobre el hielo, parecen ser lo más cercano al adamantio de Wolverine en la vida real. No son indestructibles.

Un disparo puede destruirlo.

El canal de YouTube Taofledermaus quiso comprobar si el disco de hockey era tan indestructible como lo pintaban, y en vez de usar martillos, nitrógeno o termita, optó por armas. Y sí, hasta una bala de 9mm puede atravesar el disco sin problemas. Ha caído un mito, una leyenda.

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De cualquier forma, veo repetidas veces el vídeo en el que el níquel al rojo vivo se posa sobre el disco y no le hace prácticamente nada y sigo dudando de lo que veo, parece fantasía. [vía Taofledermaus]

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