La teoría sobre el multiverso, es decir, la posible existencia de múltiples Universos en lugar de uno solo, es una con la que cada vez más físicos y astrónomos parecen estar de acuerdo. Ahora, un nuevo estudio de la Universidad de Michigan va incluso más allá: otros Universos podrían ser más habitables que el nuestro propio.

La teoría del multiverso no es nueva. El término se utilizó ya por primera vez en 1895 aunque, de momento, no hay ninguna prueba científica que la demuestre. Esta teoría señala que en las primeras millonésimas de segundo tras el Big Bang, algunas partes se expandieron más rápidas que otras, lo que habría creado “burbujas” de espacio-tiempo que podrían haber generado diferentes Universos. Es decir, unas zonas del espacio tiempo muy densas, que formarían Universos repletos de galaxias y estrellas, y otras donde prácticamente solo existe el vacío.

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Cuando a comienzos del año pasado varios científicos creyeron haber demostrado la existencia de las ondas gravitacionales primordiales, el rastro de la primera expansión del Universo tras el Big Bang, la noticia dio aún más alas a la teoría del multiverso. Pero tras comprobarse que tal hallazgo había sido un gran error científico, la teoría sigue donde estaba: sin demostrar.

Pese a ello, astrónomos de la Universidad de Michigan se basan en esta teoría para explicar en un nuevo estudio cómo en realidad podrían existir no solo múltiples Universos, sino otros que fueran aún más habitables que el nuestro. El informe, liderado por el físico Fred C. Adams, señala que la clave de la diferencia entre estos Universos estaría en la amplitud de las fluctuaciones primordiales tras el Big Bang. En los primeros instantes tras al Big Bang, pequeñas variaciones en la densidad de la materia y la radiación habrían dado lugar a densas agrupaciones de galaxias y a zonas más vacías. Es lo que en Adams y sus colegas definen en el informe como “Q”: la diferencia entre zonas densas y vacías del espacio.

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Un Q de valor elevado significa que las fluctuaciones son muy altas, es decir, áreas extremadamente densas y extremadamente vacías, mientras que si Q no es tan alto, habría zonas sin apenas estrellas o galaxias entre otras donde sí habría mayor acumulación de galaxias y estrellas, pero no densamente como en el primer caso. Esta argumentación da pie a la pregunta clave: ¿y si hubiera otro Universo con una “Q” mucho más alta que el nuestro, es decir, con una mayor densidad de galaxias y estrellas que nuestro propio Universo?

En el estudio, Adams y sus colegas teorizan matemáticamente cómo en un Universo paralelo muy denso los planetas y las estrellas estarían mucho más cercanos unos de otros. Los planetas recibirían luz de varias estrellas, no solo de una estrella central única. También podría ser mucho más caótico, con rocas gigantescas y otros planetas chocando unos contra otros. Y puede que incluso fuera una fase previa en la evolución a un Universo menos denso. En todo caso, argumentan los investigadores de la Universidad de Michigan, un Universo así sería mucho más cálido y habitable que el que conocemos en la actualidad.

¿Pura teoría o realidad? De momento es imposible saberlo. Si algún día logramos confirmar científicamente la teoría de la inflación cósmica y la existencia de las ondas gravitacionales primordiales, tal vez se pueda confirmar además la existencia de múltiples Universos. Hasta entonces basta con imaginar la posibilidad para que casi nos explote la cabeza. [vía Astrobites y Gizmodo US]

Ilustraciones: NASA

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