Interpretación artística del pulso sobre una imagen nocturna del Radiotelescopio de Arecibo. Imagen: Danielle Futselaar

Puede que el espacio sea un lugar silencioso en lo que concierne al sonido, pero la cosa cambia mucho si hablamos de señales de radio. Los pulsos rápidos de radio (FRB) llevan décadas fascinando a los astrónomos. Por primera vez han logrado localizar el origen de un grupo de ellos.

Se calcula que cada día pasan por nuestro planeta alrededor de 2.000 de estas señales provenientes del espacio, pero son únicas y tan breves que es imposible captarlas todas y mucho menos determinar su procedencia o averiguar qué las emite.

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Para lograr esto hace falta aislar una señal que se repita cada cierto tiempo, y eso es precisamente lo que los astrónomos del Radiotelescopio de Arecibo lograron en abril de 2014. Con vosotros, el pulso rápido de radio FRB 121102.

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FRB 121102 es muy intensa y muy corta, con picos muy elevados que apenas duran unos milisegundos. Su nombre viene de la expresión Pulso rápido de radio (Fast Radio Burst). También se la conoce como Pulso de Lorimer, en atención al astrónomo que la descubrió en 2007.

El año pasado, otros observatorios fueron capaces de confirmar que FRB 121102 es una señal que se repite cada cierto tiempo. En ese momento se inició una carrera por tratar de triangular el punto de origen de la transmisión. Finalmente lo han logrado utilizando el Telescopio Very Large Array (VLA) de Nuevo Mexico, y la respuesta es interesante. FRB 121102 proviene de una pequeña galaxia apenas visible fuera de nuestra Vía Láctea, a 3.000 millones de años luz.

Imagen de la galaxia de la que provienen los pulsos. Foto: :Gemini Observatory/AURA/NRC

El interferómetro de la red de radiotelescopios European Very Long Baseline Interferometry (VLBI), en Europa añade el dato de que el origen de la señal parece moverse en una distancia de 100 años luz. Probablemente se trate de ecos en la señal o de que efectivamente se mueva, pero los astrónomos están seguros de que la señal proviene de un único fenómeno astrofísico.

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Averiguar qué fenómeno es ese es el siguiente paso. La distancia a la que llegan los pulsos de radio indica que, sea lo que sea lo que los emite, tiene que tener una potencia equivalente a unos 500 millones de soles. La hipótesis más plausible sobre el origen de los pulsos es que la señal provenga de un magnetar, una gigantesca estrella de neutrones con un campo magnético tan brutal que al girar emite pulsos de radio con la suficiente energía como para llegar hasta aquí.

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La segunda opción es que FRB 121102 sea generada por un agujero negro supermasivo en el corazón de la pequeña galaxia al consumir lo que queda de ella. Lo que parece claro es que la señal no se ha perdido ni ha decrecido en intensidad, por lo que lo que sea que la está produciendo no ha sido destruido en el proceso, como ocurriría en caso de que fuera una supernova. [Nature vía Science Alert]