Llevo varios días utilizando el Asus ZenWatch, y lo mejor que puedo decir de este Android Wear es que ha logrado pasar completamente desapercibido en mi vida diaria. No tiene grandes defectos, pero tampoco grandes virtudes. Eso sí, si estás buscando un smartwatch Android básico y bonito, quizá lo hayas encontrado.

El mismo Android Wear de siempre

Comencemos por el principio. El Asus ZenWatch no hace nada que no hagan ya otros smartwatch con Android Wear. De hecho, hace algunas cosas menos. Si ya has leído otros análisis sobre como funciona el sistema operativo de estos relojes, puedes saltar directamente al siguiente punto.

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Al igual que sus colegas de software, el Asus ZenWatch se sincroniza con terminales Android y solo Android. En esencia, sirve para recibir las notificaciones del teléfono en la muñeca, hacer búsquedas o consultas en Google Now, y medir someramente nuestra actividad física. Después de un sencillo tutorial para sincronizar el reloj con la aplicación Android Wear, ya podemos elegir distintas esferas, o instalar aplicaciones nuevas para el reloj desde el smartphone.

La interfaz es tan fácil como deslizar la pantalla arriba y abajo o a los lados. Podemos instalar algunas aplicaciones extra, pero no encuentro razón alguna para intentar consultar Google Maps, pasar un rato viendo fotos en Pinterest, o ponerme a jugar en una pantalla mínima de 1,63 pulgadas cuando tengo cinco gloriosas pulgadas en el smartphone. Entiendo que la primera vez lo hagamos por fardar, y por ver cómo funciona, pero no tiene ningún sentido más allá de eso.

Por cierto, y por si te lo estabas preguntando: si por el motivo que sea sales de casa sin el smartphone o este se queda sin batería, el ZenWatch, como todos los Android Wear sin conexión propia, se convierte en un bonito reloj con podómetro y nada más.

Diseño

Debo romper una lanza en favor del diseño del ZenWatch. Aunque no es especialmente llamativo, es uno de los más finos del mercado. Eso y su pantalla ligeramente curva hacen que al de un par de horas de llevarlo ya no nos demos cuenta de que está ahí, lo cual es magnífico. No interfiere con las mangas de las camisas y su peso de 55 gramos es perfectamente asumible. Su único botón físico es el de encendido. Está en la parte inferior y es muy poco accesible.

La correa también merece mención especial. Aunque es compatible con cualquier correa de 22 milímetros, la que viene de serie tiene un sistema de ajuste muy inteligente que combina un resorte tradicional con un cierre de seguridad. Es cómodo de poner, de ajustarlo a nuestra muñeca, y no se suelta.

La única pega en cuestiones de diseño es que el reloj tiene un grosor de marco excesivo para su tamaño de pantalla. Resulta un poco decepcionante sacar el ZenWatch de la caja y ver su brillante superficie negra recubierta de Gorilla Glass solo para descubrir que buena parte de esa superficie no es pantalla. Por lo demás, la esfera en acero rematada con un metal de tono cobrizo es elegante y los acabados lucen sólidos. El reloj es resistente al agua en grado IP55. En otras palabras, que podemos mojarlo ligeramente al lavarnos las manos, pero no es sumergible ni tampoco un reloj que nos vayamos a llevar al gimnasio, como veremos luego.

Batería

Con un uso normal (consultar notificaciones, ver la hora, realizar búsquedas por voz de vez en cuando...) la batería del ZenWatch aguanta desde las 9 de la mañana hasta las ocho o nueve de la tarde más o menos. Olvídate de llevarlo más de un día sin cargar. Todas las noches hay que dejar el reloj en la mesita sobre su correspondiente cargador.

Es una pena que Asus no haya puesto algo más de mimo a la hora de fabricar este accesorio. Es una simple "chaqueta" de plástico que convierte la entrada de corriente MicroUSB en los contactos de carga situados en la parte posterior del reloj. No es especialmente bonito, ni práctico.

Por otra parte, el reloj, y quizá su autonomía, hubiera mejorado mucho con un sensor de luz ambiental. La única forma de apagar la pantalla es dejando pasar un tiempo, o posando toda la mano sobre ella. El sistema funciona por contacto con el soporte capacitivo de la pantalla. En otras palabras. Si intentamos tapar la pantalla con un guante puesto o con la manga de la camisa ya no funciona. En general, me queda la sensación de que el usuario tiene muy poco control sobre cuando se enciende y apaga la pantalla, lo que no es nada bueno para la batería.

Usando el ZenWatch

El reloj creado por Asus no tiene muchas cualidades deportivas. La parte Zen de su nombre le viene precisamente por una aplicación que cuenta los pasos, las calorías y el ritmo cardíaco, y une esos datos en estadísticas para monitorizar nuestra salud. El problema es que el reloj no cuenta con un pulsómetro como tal. La medición del pulso se realiza posando los dedos sobre el marco y (suponemos, Asus no lo especifica) detectando las vibraciones.

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El sistema es todo lo inexacto que podéis imaginar. En un plazo de unos pocos minutos sentado frente al ordenador y sin variar la actividad, el reloj ha pasado de 66 a 127 pulsaciones sin motivo aparente. No tengo un pulsómetro profesional con el que comprobar si realmente me han subido las pulsaciones al doble en apenas 10 minutos, pero sin haber hecho nada de ejercicio ni con nada que me estrese alrededor, sospecho que la manera de medir los latidos del ZenWatch sencillamente no es muy fiable.

El podómetro tampoco es excepcionalmente preciso. Es fácil engañarle con un truco tan sencillo como mantener el brazo inmóvil mientras caminamos. El reloj se puede conectar al accesorio cuantificador Jawbone Up, lo que suponemos que mejorará mucho estas mediciones.

Nos gusta

El Asus ZenWatch es barato. No mucho más barato que otros relojes de la competencia, pero si lo bastante (199 dólares / 229 euros) como para que muchos se fijen en él. Por otra parte, su diseño está muy cuidado, es bastante cómodo de llevar, y su grosor hace que no estorbe con la ropa. Nunca llevo reloj, así que si no me molesta a mi, difícilmente le molestará a alguien acostumbrado a llevar uno. El sistema de cierre y los acabados son muy buenos.

No nos gusta

La pantalla podía haber sido más grande (o el reloj más pequeño). El sistema de cuantificación de la actividad física es meramente anecdótico. No es un reloj para nadie que quiera tomarse en serio la medición de sus sesiones deportivas. Por lo demás, la pantalla se enciende y apaga demasiado aleatoriamente y la batería (en eso no se diferencia de sus hermanos de gama) es de solo un día.

¿Me lo compro?

Más bien no, pero espera... ¿Quieres tener un smartwatch que solo informe de todas las notificaciones de su smartphone Android y el diseño de este te ha enamorado sin remedio? Si la respuesta es sí, el Asus ZenWatch es una alternativa bonita y con un cuerpo cuidado. El problema es que no hace nada más digno de mención. Tiene ciertas funciones de cuantificación, pero nada que merezca la pena en realidad a menos que tengamos un Jawbone Up para complementarlo.

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Por apenas 20 o 30 euros más ya se pueden encontrar en Amazon relojes como el LG Watch R o el Motorola Moto 360, que al menos tienen un pulsómetro dedicado. No hay que olvidar tampoco al Pebble Time. Tiene el mismo precio y una autonomía mucho mayor. Lo que no tiene son funciones de cuantificación, pero para notificaciones Android Wear también sirve.

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