Foto: Royal Navy

El HMS Queen Elizabeth es el portaaviones más grande de la armada real británica. Mide 280 metros de largo y bajo cubierta tiene capacidad para 40 aeronaves. También está ocupado con las más modernas medidas de seguridad, medidas que no han evitado que un dron aterrizara en cubierta.

Ocurría en Invergordon, Escocia. Un fotógrafo aficionado conocido por el sobrenombre de Black Isle Images estaba volando su cuadricóptero cerca del flamante portaaviones cuando una ráfaga de viento imprevista hizo que los sistemas de seguridad del dron iniciaran un aterrizaje de emergencia sobre el lugar más cercano: la cubierta del HMS Queen Elizabeth.

Temeroso de que el aterrizaje despertara algún tipo de sanción o problema con la armada, Black Isle Images acudió a la garita de vigilancia del muelle donde estaba atracado el portaaviones para explicar la situación. El policía militar que le atendió le explicó que no había nadie a bordo. La tripulación estaba cenando en la ciudad. El piloto dejó sus datos personales y su teléfono por si la marina necesitaba alguna aclaración, pero a día de hoy nadie se la puesto en contacto con él.

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La noticia tiene dos facetas. Por una parte es normal que nadie en el HMS Queen Elizabeth le haya prestado atención al dron. Aunque el portaaviones se botó en 2014, no comenzará a prestar servicio hasta 2020. Es muy probable que a estas alturas aún esté probando todos sus sistemas y ni siquiera se haya dotado con su tripulación completa (1.200 personas). Además, estaba atracado en un puerto propio, por lo que las medidas de seguridad probablemente fueran más laxas.

Foto: Wikipedia
Foto: Royal Navy

Por otro lado, es un poco alarmante que la marina deje un portaaviones ultramoderno que ha costado casi 4.000 millones de dólares al alcance de cualquier persona con un dron. En Estados Unidos está prohibido volar con estos aparatos sobre instalaciones militares desde abril, y el ejército ha recibido autorización para abartir drones en el hipotético caso de que se salten esta prohibición. No es una cuestión de terrorismo, sino de sentido común. En julio de este mismo año, un F-22A Raptor estuvo a punto de colisionar con el dron de un particular cuando aterrizaba en su base. [MaritimeExecutive vía Interesting Engineering]