Foto: John Schilling / Flickr

En los últimos dos meses, el 42% de los conejos de Australia ha muerto víctima de un virus tan letal como el ébola y tan contagioso como la gripe. Suena apocalíptico, pero es producto de una acción intencionada del gobierno australiano. Era eso o la extinción de hasta 300 especies.

Aunque en otros países los encontramos adorables, en Australia los conejos son un problema muy grave iniciado por la mano del hombre. En 1859, el colono británico Thomas Austin introdujo 24 conejos europeos en Australia. Hoy se calcula que hay 150 millones. Sin depredadores naturales que controlen sus poblaciones, los conejos se han reproducido a tal ritmo que amenazan la supervivencia de hasta 300 especies de animales y plantas. 24 de esas especies están en situación crítica. Eso por no mencionar daños a la agricultura que se cifran en 200 millones de dólares al año.

Conejos bebiendo en una charca de Australia en 1938. Foto: Rewilding Australia

Incapaces de controlar la superpoblación con trampas, cercados o cazadores, las autoridades australianas optaron por la guerra biológica. En 1951, introdujeron la mixomatosis (una enfermedad mortal de los conejos descubierta en Uruguay) y lograron reducir mucho la población. Lamentablemente, los ejemplares que sobrevivieron se hicieron inmunes al patógeno y su número volvió a dispararse.

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En marzo de este año, el Departamento de Industrias Primarias de Nueva Gales del Sur (el equivalente al departamento de agricultura) liberó un virus llamado RHDV1 K5 en 600 puntos de Australia. El K5 es una variante de un patógeno hemorrágico descubierta en Corea del Sur. Solo afecta a los conejos, pero es letal. Los animales mueren en apenas 48 horas y su tasa de mortalidad es cercana al 90%.

Los datos preliminares tras casi dos meses de actividad del patógeno sugieren que han muerto ya el 42% de los conejos en las zonas tratadas con el virus K5.

La medida parece funcionar bien, pero los biólogos fuera de Australia observan la dispersión del K5 con creciente preocupación. El virus no afecta a los seres humanos, pero es letal para los conejos y el resto del mundo no tiene el mismo problema con estos animales.

La superpoblación de conejos provoca serios daños en la vegetación. Foto: RabbitfreeAustralia

En Europa, por ejemplo, la propagación de un patógeno de esas características sería desastrosa para los conejos silvestres. Aunque estos pequeños mamíferos no están en peligro de extinción, muchas otras especies que se alimentan de ellos como el lince ibérico se verían seriamente afectadas por un súbito descenso en el número de presas.

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¿Qué posibilidades hay de que el K5 salga de Australia? El virólogo Francisco Parra, de la Universidad de Oviedo explica a El País que los patógenos no entienden de fronteras y el usado en Australia es capaz de sobrevivir meses en el medio ambiente.

“Es una medida peligrosa para otras partes del mundo en las que intentamos preservar los conejos. Los virus no saben de fronteras. Cualquier australiano lo puede traer a España en sus botas. Es una medida irresponsable” explica Parra a El País. En 1952, un médico jubilado francés liberó mixomatosis en sus terrenos para librarse de los conejos después de ver el éxito en Australia. El virus se extendió por toda Europa y llegó a aniquilar el 99% de los conejos silvestres de algunas regiones. Por si fuera poco, biólogos como Rafael Villafuerte temen que el virus K5 pueda mutar en variantes aún más letales para los conejos. [The Northern Daily Leader vía El País]