Aguas residuales vertidas en el río de Bangkok. Imagen: Trey Ratcliff / Flickr

Las aguas fecales contienen materia orgánica de la que podemos extraer energía, pero nuestros procesos basados en calor o electricidad solo sirven para recuperar un 20 o un 30% de esos ingredientes. Un grupo de bioquímiocos y microbiólogos ha dado con una solución más eficiente: bacterias hambrientas.

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Los niveles de materia orgánica que podemos recuperar de las aguas residuales son demasiado bajos para extraer directamente, así que los investigadores de la Universidad de Gante, en Bélgica, estudiaron cómo cosechar esa energía mediante el uso de bacterias. Lo que descubrieron es una versión muy eficiente del proceso de contacto-estabilización, un método biológico que se utiliza para depurar el agua. Lo explica en un comunicado el profesor Nico Boon:

Periódicamente hacemos pasar hambre a las bacterias, como una especie de dieta del ayuno. A continuación, las aguas residuales se ponen brevemente en contacto con las bacterias hambrientas, que son más glotonas y engullen la materia orgánica sin ingerirla por completo, y cosechamos los materiales no digeridos para la producción de energía y productos de alta calidad. Entonces hacemos pasar hambre el resto de las bacterias para purificar nuevamente las aguas residuales.

Utilizando el proceso de contacto-estabilización con bacterias en ayunas, los científicos consiguieron recuperar el 55% de la materia orgánica contenida en las aguas fecales, el doble de lo que se extrae habitualmente con procesos convencionales. Los investigadores creen que es suficiente energía para prescindir de la electricidad, y por tanto un proceso más asequible y sostenible en el tratamiento de aguas fecales y la obtención de energía. [Phys]