La central nuclear de Doel, cerca de Amberes. Foto: Rob van Esch / Shutterstock

Suena absolutamente apocalíptico, pero en realidad no es más que otro ejemplo (uno un poco inquietante) del extraordinario talante previsor de los belgas. El gobierno del país acaba de ordenar el reparto de fármacos contra los efectos de la radioactividad a toda su población. ¿La razón? las centrales nucleares.

No es la primera vez que Bélgica reparte estos fármacos. Lo lleva haciendo desde hace tiempo a todas las familias que viven a menos de 20 kilómetros de distancia de una central nuclear en previsión de un hipotético accidente nuclear. En esta ocasión, lo que han hecho ha sido ampliar ese radio de prevención a casi 100 kilómetros lo que, dado el tamaño del país, cubre completamente todo su territorio. Pastillas antirradiación para todos.

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¿Por qué han decidido tomar esta medida? La razón es el reciente asesinato, aún sin aclarar, del guardia de seguridad de una central nuclear. El crimen se produjo horas más tarde de que varios otros guardias de centrales nucleares vieran sus credenciales de seguridad canceladas. Después de los ataques terroristas sobre Bruselas del pasado 23 de marzo, el gobierno del país teme que otros radicales decidan intentar dañar las centrales nucleares.

Comprimidos de Yoduro de potasio. Foto: Jonas Tana / Flickr

Según informa AFP, no hay pruebas que apunten hacia un ataque terrorista en esa dirección, pero la preocupación por un eventual problema está ahí y no afecta solo a Bélgica. El gobierno alemán pidió a su homónimo belga cerrar dos centrales nucleares cercanas a la frontera alemana. La razón no era seguridad antiterrorista, sino el hecho de que son dos reactores con más de 40 años. Bélgica se ha negado a esa petición y asegura que la seguridad en sus centrales nucleares es excelente. Sin embargo, el gobierno belga no quiere correr riesgos y ha decidido ampliar el reparto de comprimidos de yoduro de potasio.

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El yoduro de potasio es una sal inocua que se utiliza en los tratamientos antiradiación. No es que sea la panacea, pero tiene cierta utilidad en caso de intoxicación por radiación. Lo que hace es liberar una dosis masiva de yodo en el organismo para saturar la glándula tiroides e impedir que absorba el isótopo radioactivo del yodo que es uno de los contaminantes que pueden liberarse en caso de accidente nuclear.

El yodo presente en la dieta normal no funciona en caso de contaminación nuclear por mucha sal yodada que comamos. De ahi la importancia de tener este fármaco a mano en caso de accidente en una central. [vía AFP]


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